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Un asunto vital - 11 - Los sistemas de creencias subyacentes de ambos reinos

Publicado Nov 06, 2012 por Adrian Ebens En Un asunto vital
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11. Los sistemas de creencias subyacentes de ambos reinos

Será útil tomarnos un momento para hacer un contraste entre los sistemas de creencias de Abraham y Nimrod. La diferencia central de ambos sistemas es la creencia en una fuente de vida inherente, opuesta a la creencia de que la vida proviene de un Padre en el cielo.

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a. Fe o Temor

El enfoque de Abraham sobre un punto de vista relacional es el resultado inevitable de creer que uno depende de una relación para tener vida. La naturaleza de la relación se expresa como de un Padre hacia sus hijos. La creencia de Abraham de que Aquel que le da vida es un Padre tierno, reduce su necesidad de preocuparse demasiado por proteger su propia vida. La preocupación por protección y defensa no es una alta prioridad. Por esta razón, Abraham se contenta con vivir en zonas rurales, sin ciudades amuralladas ni la necesidad de grandes grupos de personas viviendo juntas para incrementar su seguridad.

Luego de que Adán y Eva aceptaron la mentira de la vida inherente dicha por la serpiente, una de las primeras emociones que Adán sintió fue el temor.

Génesis 3:10 Y él respondió: Oí tu voz en el huerto, y tuve miedo, porque estaba desnudo; y me escondí.

El resultado de creer que posees tu propia fuente de vida hace que tengas que protegerla. Cuando Dios se acercó a Adán para interrogarlo, Adán percibió a Dios como una amenaza, porque Dios era más poderoso que él.

Esta experiencia fue la herencia de Nimrod y los que junto con él creían en la mentira de la serpiente. Necesitaron juntarse en ciudades y construir muros a su alrededor para protegerse de amenazas percibidas. Este temor se transformó en agresión, con la creación de ejércitos para defender las ciudades, y finalmente el miedo se extendió a ataques preventivos para asegurarse de que ninguna tribu vecina se hiciera más poderosa que la suya y los conquistara. La creencia en una fuente de vida inherente hace que cada persona o grupo de personas se perciba como una amenaza o una oportunidad, la cual hay que monitorear y controlar, si es posible, o aplacar para poder sobrevivir. Para monitorear con éxito a los que los rodeaban, y advertirles que mantuvieran su distancia, se establecieron y defendieron dominios territoriales. El reino de Nimrod, impulsado por el temor, está contaminado por la obsesión de la posesión territorial y su defensa.

b. Enfoque familiar o enfoque individual

La creencia de Abraham de que la vida fluye de un Padre celestial que bendice a sus hijos, lleva a enfocarse en la necesidad de someterse y recibir esa bendición. El liderazgo del Padre celestial y la sumisión de su Hijo se reflejan en los roles del esposo y la esposa, y se manifiestan en los roles distintos de simiente y cuidado. Cada miembro de la familia cumple su parte dentro de la felicidad de la familia entera. Notemos la estructura de bendición que Dios le dijo a Abraham:

Génesis 12:2-3 Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición. 3 Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra.

Dios habla de la bendición de individuos mediante las estructuras familiares. El principio de sumisión fue demostrado por Sara, quien reconoció que la bendición de Dios fluía por medio de su marido, y se refirió a él como “adon”, de donde proviene “adoni” o “amo”, “señor”. La creencia de que la vida fluye desde un punto fomenta los principios de liderazgo, sumisión, bendición e interdependencia. Sara y los hijos dependen de Abraham para recibir la bendición, y Abraham depende de su familia para establecer su autoridad. Los lazos sagrados de la relación familiar no pueden quebrantarse; por lo tanto cada miembro de la familia tiene una identidad y un propósito muy claros como parte de la familia.

Génesis 18:19 Porque yo sé que mandará a sus hijos y a su casa después de sí, que guarden el camino de Jehová, haciendo justicia y juicio, para que haga venir Jehová sobre Abraham lo que ha hablado acerca de él.

Nimrod, por contraste, se ve impulsado por la necesidad de proteger y satisfacer la fuente de vida que él cree tener dentro de sí. Debido a que cada persona es percibida potencialmente como una amenaza o una oportunidad, ninguna relación puede ser verdaderamente benévola;[1] las personas deben ser constantemente monitoreadas, manipuladas o apaciguadas. Nimrod y sus seguidores pueden tener la apariencia de una familia, con los elementos de padre, madre e hijos, pero las relaciones generalmente son muy disfuncionales. Cada persona tiende a usar a los demás miembros de la familia para satisfacer sus necesidades y deseos personales. Es bueno que un hombre tenga una esposa para evitar la soledad, para tener quien le limpie y le cocine. Es bueno para una mujer casarse para recibir protección y compañerismo.

La ambición personal de Nimrod lo llevó a casarse con su madre, simplemente porque ella era físicamente bella y también poderosa. Así, la estructura familiar de Nimrod se transforma en una de hijo/esposo y madre/esposa. Este proceso causó una confusión de roles, y por lo tanto la confusión de identidad. La confusión de hombre y mujer se complica aun más al perder al agente sumiso que enseñaría los principios de sumisión a la siguiente generación. Este hecho fomenta la rebelión de los hijos y la necesidad de los padres de utilizar la fuerza, la manipulación o el apaciguamiento para mantener a los hijos bajo control o mantenerlos satisfechos.

c. La adoración expresada a través del sábado o el día del sol (domingo)

La adoración de Abraham se centra en el Padre/Creador del universo. Es la adoración a un Dios personal que da vida. Dios le enseñó a Abraham sus leyes, las que lo habilitarían para mantenerse conectado a la vida de Dios, y esta conexión se ratificó con un pacto.

Génesis 26:5 por cuanto oyó Abraham mi voz, y guardó mi precepto, mis mandamientos, mis estatutos y mis leyes.

El mandamiento clave que identificaba al Dios que Abraham adoraba, era el sábado. Conmemoraba al Dios Creador y requería que sus adoradores descansaran de sus labores, y descansaran en las obras de Dios. Este proceso de descanso servía de recordatorio de que toda la vida proviene de Dios, y que los humanos dependen totalmente de él. La misma naturaleza del sábado era relacional, porque las relaciones se esculpen en el tiempo; no hay objetos visibles de adoración, sino sólo el tiempo para estar en comunión con el Dios invisible e infinito. Esta adoración es contemplativa, tranquila y gozosa.

Isaías 26:3 Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado.

El sistema de adoración de Nimrod gira alrededor del despliegue de la fuente de vida inherente de uno mismo, por lo tanto requiere despliegues visibles de poder. El objeto más poderoso en nuestro sistema solar es el sol. El sol hace que las cosechas crezcan, y da calor y luz a los hogares de los hombres. En este contexto, la adoración del sol es la adoración del poder inherente. Cuando murió Nimrod, su madre/esposa declaró que él continuaba viviendo con forma del sol, por lo tanto el objeto inanimado del sol tenía una conexión relacional con la persona de Nimrod, a quien ahora podían adorar. Cada mañana, al salir el sol, los adoradores se inclinaban a la salida del sol, al gran poder de Nimrod, el poderoso cazador, ahora manifestado en el poder del sol. Ya que Nimrod era un simple hombre, este culto era esencialmente la adoración a uno mismo y a la creencia de la vida en uno mismo. Esta adoración de cuerpos celestiales se extendió a los planetas y las estrellas, pero se reservó un día especial para el sol cada semana: el domingo.

Los únicos conceptos de ley en el reino de Nimrod son los de hacer lo que te plazca, o hacer lo que puedas hacer, si puedes salirte con la tuya. El único amo para Nimrod era él mismo, y cualquier ley que se le presentara se vería como un intento de dominio y control.

d. La resurrección o la inmortalidad

La visión que Abraham tenía de la muerte era que cesaba toda conciencia o conocimiento. La muerte es vista como un sueño prolongado, donde no hay percepción de lo que lo rodea, ni perspectiva del tiempo. Debido a que el hombre no posee vida en sí mismo, deja de existir cuando muere. La única manera de seguir viviendo es a través de la resurrección realizada por Dios, el dador de la vida.

Hebreos 11:17-19 Por la fe Abraham, cuando fue probado, ofreció a Isaac; y el que había recibido las promesas ofrecía su unigénito, 18 habiéndosele dicho: En Isaac te será llamada descendencia; 19 pensando que Dios es poderoso para levantar aun de entre los muertos, de donde, en sentido figurado, también le volvió a recibir.

Abraham aceptaba la realidad de la muerte, creencia que fue transmitida a este mundo a través de Adán. Esta aceptación implica reafirmar que el hombre no posee vida en sí mismo, y es la contraparte perfecta a la adoración del sábado, que nos señala la fuente de toda vida – Dios. La aceptación de la maldición de la muerte hacía que fuera real el sacrificio del cordero que Abraham ofrecía en el altar.

Génesis 12:8 Luego se pasó de allí a un monte al oriente de Bet-el, y plantó su tienda, teniendo a Bet-el al occidente y Hai al oriente; y edificó allí altar a Jehová, e invocó el nombre de Jehová.

La realidad de la muerte nos demanda creer en un Salvador que restaura la vida, que vuelve a conectar el canal de bendición. Con inmolar al cordero durante la adoración, Abraham reconocía la muerte del Salvador que vendría, quien provee su aliento y cada latir de su corazón.

La mentira de la serpiente hizo que Nimrod y sus seguidores percibieran la muerte como una transición a otra esfera. El que poseía inmortalidad no podía morir, sino sólo pasar a otro lugar, como vemos demostrado en la historia de Nimrod que pasa al sol y adquiere aun más poder. En el reino de Nimrod, la muerte no es real, sino una puerta. El concepto de un salvador, en este contexto, no es de alguien que restaura la vida, sino de alguien que, con su gran poder, libera a los justos y domina a los malvados. No hay un enfoque en el pecado personal ni en las consecuencias de la maldición de Adán sobre la raza humana. El salvador del reino de Nimrod es un libertador y un conquistador. Es interesante notar que esto es exactamente lo que el pueblo judío buscaba en el Mesías.

Las diferencias que hemos desarrollado se hallan expuestas en la siguiente tabla:

Abraham

Nimrod

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Nimrod

1. Estructura familiar (Génesis 18:19)

1. Tirano/dictador individual (Génesis 10:10)

2. Moradores rurales nómadas (Hebreos 11:8-10)

2. Constructores y defensores de ciudades (Génesis 11:4)

3. La identidad mediante la bendición de los padres (Génesis 12:2)

3. La identidad mediante el renombre (Génesis 11:4)

4. Observar el sábado y los mandamientos (Génesis 26:5)

4. Seguir deseos personales (Romanos 1:21-32)

5. La creencia en la muerte y la resurrección

(Hebreos 11:17-19)

5. Creencia en la inmortalidad del alma (Génesis 3:4)

6. El Salvador como el humilde restaurador de la vida – revelado en el cordero inmolado (Juan 11:25)

6. El salvador como el libertador orgulloso y el dominador que recibe su poder del sol y el culto a la naturaleza

7. Enfoque de adoración en lo invisible

7. Enfoque de adoración en lo visible




[1] Es interesante observar los motivos basados en la amenaza y la oportunidad, temas que observamos en documentales basados en la evolución, tal como los que ha producido David Attenborough. La mentira de la serpiente, en cuanto al poder inherente, se impregna en muchos niveles.