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Un asunto vital - 5 - Se recibe valor a través de la fuente de vida

Publicado Nov 06, 2012 por Adrian Ebens En Un asunto vital
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5. Se recibe valor a través de la fuente de vida

a. La gloria de los hijos son sus padres

Debe haber sido algo maravilloso de ver. Un joven chef corría por los pasillos del hospital, Image08rebosando de gozo y diciendo en altavoz a todo el que lo escuchara, “¡es un varón, es un varón!”

Así es como mi madre describió la reacción de mi padre ante mi nacimiento. Hay algo muy profundo acerca de este evento que de otra manera sería insignificante. Sé que mi llegada al mundo era grandemente deseada por mi padre, y que mi nacimiento le trajo gozo. Ese conocimiento, junto con continuas evidencias de esto, ha formado la estructura de mi auto-percepción e importancia en el mundo en el que vivo. Las evidencias continuas se encuentran en unas pocas fotos en blanco y negro que atesoro. La primera es de mi padre sosteniéndome en sus brazos cuando yo tenía tres semanas de vida.

Hay algo bastante elemental en esta foto; algo esencial y satisfactorio. De este hombre vino la simiente de mi vida. En términos humanos, mi fuente de vida provino de mi padre, y existe una unión silenciosa entre nosotros que llega más profundamente que cualquier otra relación que tengo en la tierra, respecto a quién soy como persona.

Hace un tiempo encontré un sitio web que de alguna manera capturaba el sentido de mi conexión con mi padre. El sitio web se llamaba “Imissmydad.com” [extrañoamipadre]. En este sitio web había cientos de comentarios de gente que había perdido a su padre y estaba tratando de lidiar con la pérdida de ya no poder hablar más con él. Aquí hay algunos comentarios de muestra:

Noelle escribió:

Querido Papi, hoy cumplo 30 y no estás aquí – ni un abrazo, beso, ningún deseo de cumpleaños este año. Ninguna sonrisa, ningún gesto con tus cejas, ningún canto para mí. No puedo creer que el tiempo haya pasado, no puedo creer que te hayas ido. Te amo; siempre te he amado; siempre te amaré.

 

Paul escribió:

Pa, te extraño todos los días y deseo tanto que pudiéramos volver a hablar. Perderte me ha hecho cuestionar quién soy y a dónde estoy yendo. ¿Podré ser el padre que fuiste tú? Fuiste el mejor y simplemente deseo que hubieras podido vivir más tiempo para ver mis logros y compartir conmigo ese gozo. Incluso un año después me vienen ganas de tomar el teléfono y llamarte. Te amo.


Michael escribió:

Papá, estuvo muy silencioso el Día de Acción de Gracias hoy porque no estuviste con nosotros. Sentí un vacío dentro mío y sé que todos sintieron lo mismo. Han pasado cuatro meses pero se siente como si hubieran sido más.

 

La Princesa de Papá escribió:

Hola Papi, ¡espero que estés orgulloso de mí! Estoy muy feliz de que las cosas estén saliendo bien en la vida. El trabajo me es un poco abrumador, pero supongo que firmé el acuerdo para eso. Creo que estoy haciendo todas las cosas correctas y espero que apruebes. Te extraño. Te amo siempre, Princesa.


Anónimo:

Te extraño tanto Papasan. Quiero hablar contigo, escuchar tu voz, contarte cómo están los chicos. Han pasado sólo seis semanas pero algunos días siento que ha sido una eternidad… Por qué los médicos no pudieron hacer más, por qué no te dije cada día que te amaba tanto. ¡Que alguien me ayude en este momento de necesidad!!!!!!!!!!!!!!

La ruptura de la relación padre-hijo revela para muchos el verdadero trauma que uno vive cuando su padre muere. Una y otra vez se revela lo importante que es para el hijo el saber que su padre lo aprueba, y su deseo de contarle a su padre lo que está sucediendo con su vida y cómo se está sintiendo.

Esta experiencia de vida se expresa en las Escrituras a través del siguiente pasaje bíblico:

Proverbios 17:6 Corona de los ancianos son los hijos de los hijos, y la gloria de los hijos son sus padres. (La Biblia de las Américas)

La palabra clave que conecta a hijos y padres es gloria. Miremos más de cerca cómo la Biblia utiliza esta palabra en otros lugares para comprender su significado:

Jeremías 9:23, 24 Así dice el SEÑOR: No se gloríe el sabio de su sabiduría, ni se gloríe el poderoso de su poder, ni el rico se gloríe de su riqueza; 24 mas el que se gloríe, gloríese de esto: de que me entiende y me conoce, pues yo soy el SEÑOR que hago misericordia, derecho y justicia en la tierra, porque en estas cosas me complazco, declara el SEÑOR. (La Biblia de las Américas)

La palabra “gloria aquí denota belleza, esplendor, joyas, y también puede comprenderse como algo por lo cual uno se puede jactar. En un sentido directo, la palabra “gloria simboliza valor.

Podríamos fácilmente leer el pasaje anterior así, “No se sienta valioso el sabio por su sabiduría, ni se sienta valioso el poderoso por su poder, ni el rico se sienta valioso por su riqueza; mas el que se siente valioso, que se sienta valioso en esto: de que me entiende y me conoce, que yo soy el Señor que hago misericordia, derecho y justicia en la tierra. Porque en estas cosas me complazco, declara el Señor.”

Aquí está la sabiduría de Proverbios 17:6 - el valor de un niño está sujeto al corazón de su padre. ¿Por qué? El padre representa la fuente de vida y establece el principio bíblico vital de valor a través de las relaciones de origen. Un padre terrenal es una imagen y un símbolo del Padre celestial.

Cuando consideramos que todo el amor y la vida provienen de Dios, no debería ser demasiado difícil ver que nuestros padres terrenales son canales de bendición para permitir que el amor de Dios se derrame en nuestros corazones, para desarrollar un sentido de significado y propósito en nuestras vidas. Este es el principal propósito de un padre: no sólo de transmitir la vida física, sino también vida emocional y espiritual, simplemente estando allí para sus hijos y regularmente ofreciéndoles recordatorios de cuán importantes son para él.

b. Mi Hijo amado

Dios demostró este principio fundamental de valor que proviene de una fuente de vida que está fuera de uno mismo, a través de los eventos que ocurrieron en el bautismo de Jesús cuando él estuvo aquí en la tierra.

Mateo 3:16-17 Y Jesús, después que fue bautizado, subió luego del agua; y he aquí los cielos le fueron abiertos, y vio al Espíritu de Dios que descendía como paloma, y venía sobre él. 17 Y hubo una voz de los cielos, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia.

El contexto de este evento es muy importante. Jesús está por comenzar la obra de su vida como el Mesías. Él se encontrará con fuerte oposición, desarrollará muchos enemigos, recibirá muchos informes negativos acerca de sí mismo y su trabajo, y finalmente será burlado y escarnecido mientras muere en la cruz, viendo poca evidencia de que su obra haya tenido mucho significado. Además de esto, inmediatamente después de su bautismo, Jesús se encontraría cara a cara con el gran acusador y engañador Satanás, quien procuraría confundirlo en cuanto a quién era realmente. También trató de llevar a Jesús a sentirse valioso por su propia sabiduría y valentía, intentando hacerle transformar piedras en pan y obrar milagros para probar su identidad. A la luz de estas cosas, el Padre vino con un recordatorio de dónde estaba el valor de Cristo y su procedencia:

“Éste es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia.”

Esta declaración, y únicamente ésta, fue el fundamento de la habilidad de Cristo para enfrentar tan grande oposición y odio. Su sentido de valor no se basaba en sí mismo ni en lo que él poseía, ni en lo que él podía lograr. Se basaba puramente en la relación con Aquel que le había dado la vida. Leamos detenidamente:

Mateo 4:4 El respondió y dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.

Este es el fundamento del reino bíblico: el valor proviene de aquel que te ha dado la vida. Esto significa que la vida (vida física) y el valor (vida emocional y espiritual) no dependen de lo que poseemos inherentemente, sino que dependen de la fuente de vida con la cual estamos en íntima relación.

Esta experiencia de Jesús en el bautismo subraya el rol crítico del canal de bendición que se abre a aquellos que están en una relación íntima con la fuente de vida del universo, llamado nuestro Padre Celestial.

c. La bendición

En el capítulo anterior descubrimos que la relación marido-mujer es una imagen de la relación entre el Padre y el Hijo. En esta imagen está incluido el proceso crucial de la bendición. El principio bíblico de liderazgo en realidad abre la puerta a la bendición. Notemos este importante pasaje bíblico:

1 Corintios 11:3 Pero quiero que sepáis que Cristo es la cabeza de todo varón, y el varón es la cabeza de la mujer, y Dios la cabeza de Cristo.

Aquí vemos un canal de bendición que pasa del Padre al Hijo al esposo a la esposa.[1] Así como el Hijo de Dios necesitaba la bendición de su Padre, también una esposa necesita la bendición de su esposo. Trataremos este punto con más detalle, pero alcanza decir que no he conocido a una esposa que tenga una relación estrecha con su marido, que no se anime y fortalezca con la ternura y aprecio de su esposo hacia ella. He hablado con muchas damas, preguntándoles cuán importante es para ellas el ser afirmadas y animadas por sus esposos. No he conocido a ninguna que no deseara ni apreciara este hecho.

El flujo de bendición también es vital que se transmita a los hijos. Como mencionamos anteriormente, la gloria de los hijos son sus padres. Es crucial para los hijos saber que su padre los ama y que ellos le agradan.

Estaba meditando en este concepto un día, y estaba pensando en cómo podría bendecir a mi hijo mayor. Estaba buscando la oportunidad adecuada para decirle cuán especial es para mí. En ese entonces él tenía siete años y estábamos hablando de cosas sencillas; entonces la conversación se abrió al punto en el que le pude decir a mi hijo cuánto lo amaba. Dije, “Hijo, no hay nadie en esta tierra más especial para mí que tú, sin incluir a tu madre, por supuesto.” “Eres un niño muy especial y estoy muy orgulloso de ti.” Mi hijo se iluminó como un arbolito de Navidad. En lo que compartí con mi hijo, había algo que otorgaba vida. Fortaleció nuestra relación y nos acercó más. También me permitió actuar de parte del Padre en el cielo y hablar las palabras que él quiere decirles a mi hijo y a cada niño. El bendecir es un maravilloso privilegio. Este principio puede extenderse (aunque no con tanto poder como si viniera de un padre de sangre) a los abuelos, parientes, maestros y pastores también. Una persona de autoridad y prestigio a la cual admiramos puede traer bendición.

Una tarde en la iglesia invité a todos los niños a venir al frente para una oración especial. Con cada niño, puse mi mano en su hombro y pronuncié su nombre, diciendo algo así: “Padre en el cielo, gracias por Esteban, tú eres el que lo creaste y por lo tanto él es especial. Queremos que él sepa que nosotros como iglesia lo amamos y estaremos orando por él y sabemos que lo bendecirás con dones y talentos para ser un hombre fuerte de Dios y una parte importante de nuestra comunidad.” Hice esto con todos los niños, uno por uno frente a la iglesia – porque ellos lo valían.

Al día siguiente una de las madres me llamó, entusiasmada. Ella dijo, “Pastor, mi hija vino a mí esta mañana y me dijo, ‘Mami, soy especial’, y yo le contesté, ‘¿por qué, hija?’ y mi hija dijo, ‘porque el pastor lo dijo.’” Qué honor fue plantar la simiente en esa pequeña, una hija de Dios. Es maravilloso plantar simientes de vida emocional y espiritual en aquellos que están bajo tu cuidado e influencia.

Así es como Jesús obraba aquí en la tierra. Lleno de la sensación de la bendición del Padre, él fue capacitado para bendecir a otros bajo su influencia.

Marcos 10:13-16 Y le presentaban niños para que los tocase; y los discípulos reprendían a los que los presentaban. 14 Viéndolo Jesús, se indignó, y les dijo: Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de Dios. 15 De cierto os digo, que el que no reciba el reino de Dios como un niño, no entrará en él. 16 Y tomándolos en los brazos, poniendo las manos sobre ellos, los bendecía.

Los discípulos no entendían la importancia de tomar a los niños y bendecirlos. Estaban bajo la influencia de un modelo de fuente de vida diferente, como veremos más adelante. Pero Jesús tomó a los niños en sus brazos y los bendijo. ¡Qué hermoso cuadro del amor de Dios! Jesús nos muestra cómo es Dios, y lo demuestra al tomar a los niños en sus brazos e impartirles vida emocional y espiritual, y al darles un sentido de propósito y significado más firme.

El poder de la bendición no puede subestimarse. Tenemos una historia poderosa en la Biblia de cuán significativa es la bendición de un padre, o por lo menos lo era, en épocas antiguas.

Génesis 27:38 Y Esaú respondió a su padre: ¿No tienes más que una sola bendición, padre mío? Bendíceme también a mí, padre mío. Y alzó Esaú su voz, y lloró.

Puedes leer el contexto de esta historia en Génesis 27, pero el punto que necesitamos ver es que Esaú añoraba oír las palabras de bendición de parte de su padre. Era tan importante para él que lloró al pensar que no las recibiría.

El hecho es que, en un marco de fuente de vida bíblico, el recibir y cultivar una bendición es el proceso más importante de una comunidad. Es la clave para construir una fuerte casa de tesoros de recuerdos familiares y un sentido de pertenencia.

En los siguientes dos capítulos veremos qué factores son necesarios para permitir que esta bendición fluya efectivamente, y también veremos las medidas protectoras que existen para proteger este canal de bendición.




[1] El liderazgo del canal de bendición sólo cobra sentido dentro de un modelo de fuente de vida en el cual la vida fluye desde una fuente. Las influencias de otros modelos de fuente de vida hacen que este texto suene como dominio y control. Trataremos este tema más de cerca en capítulos subsiguientes.