Mi confesión concerniente a la Deidad

Publicado Jun 17, 2012 por Adrian Ebens En El Padre y el Hijo Aciertos: 12,934

1. Yo creo que Dios el Padre es la fuente de todo ser y la fuente de toda ley. Por ende mi uso del término  fuenterino para identificarme a mi mismo. 1 Cor 8:6. Salmo 36:9; Santiago 1:17; GC 479

2. Yo creo que Cristo vino del Padre en la eternidad más allá de los ámbitos de la comprensión humana y ha existido desde la eternidad en comunión con el Padre. El hijo ha heredado todo lo que el Padre posee, por lo que en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad. El Hijo tiene un origen más que un comienzo, Cristo es engendrado y eterno. Creo que el Hijo de Dios, añade los ingredientes vitales de la sumisión, la confianza y la obediencia (así como el sentido de aceptación y bendición) a la Fuente de la vida que fluye del Padre y por lo tanto, el universo entero se mantiene unido en él. Él es el único ser en todo el universo que puede entrar en los consejos de Dios. Miq. 5:02, Juan 8:42, Juan 1:18; Prov. 8:21-30, Col 1:17, 2:9; DA 21; GC 493

3. Yo creo que como el Padre tiene vida en sí mismo, que Él ha dado al Hijo el tener vida en sí mismo y que el Hijo heredó toda la plenitud de la Deidad en la imagen misma de su Padre, incluyendo su nombre -Dios. El Padre hizo a su hijo igual a él. Juan 5:26, Hebreos 1:2-4, Fil 2:5-8.

4. Creo que el Espíritu Santo es el Espíritu personal y omnipresente del Padre y del Hijo y brota del Padre y del Hijo como su representante. Es a través de esta agencia poderosa que Cristo personalmente, nos consuela y nos fortalece. Como representante de Cristo, el Espíritu Santo es la tercera persona de la Deidad. El Espíritu es un misterio que nos revela la identidad del Padre y del Hijo, y nos permite estar en comunión con ellos, pero no formamos una relación única con el Espíritu o le oramos al Espíritu como un a un ser auto-originado; oramos al Padre, a través del Hijo, en el Espíritu. Apo. 22:1, Romanos 8:8-10, Juan 14:16-18; 16:7-16