Mi Amado - Capítulo 13 - Juegos mentales

Publicado Dic 05, 2013 por Adrian Ebens En Mi Amado Aciertos: 897

Juegos Mentales

Un día, mientras jugaba con mis amigos en la escuela, alguien me llamó con toda seriedad: “Adrian, tus pantalones están rotos.” Mi corazón empezó a latir con rapidez mientras me daba la vuelta apresuradamente para ver dónde estaba la rasgadura. Entonces escuché un coro de risas con las palabras: “Te agarramos”. Bienvenido al mundo de los chistes. A menudo mi vida se convirtió en un juego de esquivar y disparar estas flechas de engaño.


Como el que enloquece, y echa llamas

Y saetas y muerte,

(19) Tal es el hombre que engaña a su amigo,

Y dice: Ciertamente lo hice por broma. Proverbios 26:18.

 Fue embarazoso ser atrapado y tener a toda una clase de niños riéndose de mí. La experiencia con mis compañeros de clase me enseñó a no ser nunca vulnerable, nunca confiar en nadie, y lo más importante, tener cuidado de no tomar en serio todo lo que dice la gente.

 El elemento más rudimentario de la broma es afirmar lo contrario de lo que es verdad, para hacer caer a personas crédulas que toman las cosas literalmente, en un estado de confusión para obtener unas cuantas risas. En mis años de adolescencia, yo estaba envuelto en este espíritu de decepción, confusión y diversión, torciendo mis palabras para que significaran algo distinto de su significado literal. Sin embargo, una de las primeras cosas acerca de las cuales mi Amado me convenció fue el principio de expresar exactamente lo que quería decir.

 Pero sea vuestro hablar: Sí, sí; no, no; porque lo que es más de esto, de mal procede. Mateo 5:37.

Estas flechas de engaño jugaron un papel en el intento de impedir mi entrada a través de la puerta angosta[1] al atrio del Santuario. Realmente quedé convencido acerca de este tema cuando aprendí que la broma era una forma de dar falso testimonio y, por lo tanto, una violación del noveno mandamiento.


No hablarás falso testimonio contra tu prójimo. Éxodo 20:16 (RVG).

También aprendí que una de las cosas que los seguidores de Cristo dejarían de hacer era el practicar el engaño.


Pues para esto fuisteis llamados; porque también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que sigáis sus pisadas; (22) el cual no hizo pecado, ni se halló engaño en su boca. 1 Pedro 2:21-22.


Éstos son los que no se contaminaron con mujeres, pues son vírgenes. Éstos son los que siguen al Cordero por dondequiera que va. Éstos fueron redimidos de entre los hombres como primicias para Dios y para el Cordero; (5) y en sus bocas no fue hallada mentira, pues son sin mancha delante del trono de Dios. Apocalipsis 14:4-5.

Definición de engaño:

(Prob. sign. señuelo; comp. 1185); truco (carnada), i.e. (fig.) acechanza, engaño, mentira.

Lo que es muy interesante para mí es que el lugar donde más experimenté este espíritu fue en la universidad, durante mi preparación seminarista para el ministerio. Era una batalla constante no sentirme seducido por un espíritu de risa provocado por el arte de las bromas. Tuve que orar con fervor pidiendo ayuda de lo alto para no participar en esta práctica. Cada vez que indicaba mi deseo de leer un pasaje bíblico en su claro significado, la risa y la burla a menudo saludaban mis oídos.

El adoctrinamiento del tentador sobre las bromas me enseñó a no tomar las palabras en serio y a buscar un significado oculto. Las bromas facilitaron mi aprecio por los principios fundamentales del método alegórico de interpretación de Filón de Alejandría para el estudio bíblico. El verdadero significado de las palabras no está en su lectura literal. Las bromas fueron sencillamente un juego mental que afectó mi lectura de la Biblia y la verdadera identidad de mi Amado.

Los métodos sencillos de la televisión para contar historias me enseñó el concepto de realidades paralelas. En diferentes momentos de mi vida, estuve expuesto a los programas de televisión donde las familias representadas hacían cosas bastante típicas. Estos programas eran programas seriales, lo que significa que tendrían episodios semanales o diarios. Dentro de un corto período de tiempo, me familiaricé con los personajes y empecé a identificarme con ellos. Estos personajes llegaron a ser una parte tan importante de mi vida que, a menudo, me imaginaba estar entre ellos, me preocupaba por las cosas que les estaban pasando y a veces, incluso soñaba con ellos como si hubiesen sido parte de mi mundo.

Estos programas de serie me permitieron entrar mentalmente en una realidad diferente de la mía. Sin embargo, en cualquier momento podía salirme de esa realidad. Por ejemplo, cuando veía algo que daba miedo, me decía a mí mismo: “Es sólo una película.” Esta práctica me permitió experimentar todos los sentimientos de una realidad paralela, pero podía salirme de ella cuando me sintiera incómodo. Si bien este proceso era más poderoso en los programas seriales, era lo mismo con cualquier película. El uso de imágenes y sonidos de gente que participaba en actividades de la vida real creó un mundo virtual que me sacó de mi propio mundo.

A pesar del contenido, el proceso de vivir en una realidad paralela o virtual afectó la manera en que leía la Biblia. Estableció un marco perfecto que le permitió a Jesús moverse hacia una realidad paralela como un hombre en la tierra. Lo que él realizó en la tierra no era realmente quién era él. No era realmente un Hijo dependiente y confiado. Simplemente había entrado en esta realidad alternativa con el propósito de hacer una declaración moral. Era lo mismo que yo veía en las películas. Muchas trataban de hacer algún tipo de declaración moral mediante una realidad paralela a la mía.

Una de las expresiones más comunes ha sido: “Esto fue tan sólo durante la encarnación”. La combinación diabólica de la realidad paralela y la transformación de la identidad hizo esta clase de pensamiento muy fácil. Yo podía leer expresiones bíblicas como las siguientes y colocarlas en una realidad paralela que era esencialmente ficción.


Respondió entonces Jesús, y les dijo: De cierto, de cierto os digo: No puede el Hijo hacer nada por sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre; porque todo lo que el Padre hace, también lo hace el Hijo igualmente. Juan 5:19.


Porque como el Padre tiene vida en sí mismo, así también ha dado al Hijo el tener vida en sí mismo. Juan 5:26.


Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado. Juan 17:3.


Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, (2) en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo, (3) el cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas, (4) hecho tanto superior a los ángeles, cuanto heredó más excelente nombre que ellos. Hebreos 1:1-4.

Cada vez que mi mente se convencía de que estos versículos deberían leerse literalmente, mi comprensión de que Jesús era igual al Padre por su poder auto-suficiente ponía estos textos en una realidad paralela ficticia con el propósito de hacer una declaración moral. Lo hacía de forma automática sin siquiera darme cuenta. Mi mente había sido programada de esta manera durante años, y todo esta preparación funcionó a la perfección para impedir mi escape de un dios tres-en-uno llamado trinidad.

Cada vez que vemos una película o una historia serial de cualquier tipo, independientemente del contenido, estamos siendo programados para una realidad paralela a la cual podemos tener acceso o abandonar en cualquier momento. Incluso las historias reales presentadas en un formato de película pueden crear este efecto, ya que el movimiento de actores y la interacción observada crea automáticamente esta realidad paralela y nos permite entrar en ella.

Esto es muy diferente a leer historias bíblicas y permitir que el Espíritu de Dios nos impresione en cuanto a su significado. Cuando nos enseñan a leer la Biblia literalmente y a no ir más allá de los límites de la Escritura, podemos extraer lecciones de los relatos, pero no entramos en una realidad paralela que nos hace dejar la nuestra. Muchas veces, después de una película, la señal indicativa de que había entrado en una realidad diferente era que con frecuencia tenía un período de confusión en cuanto a dónde estaba, qué hora era, y lo que debería hacer a continuación.

Recuerdo una película en particular que me dejó en ese estado casi tres días. Seguía viviendo la realidad paralela y no podía salir de ella. Las escenas se reproducían una y otra vez en mi mente, y pasaba por las emociones una y otra vez. Este proceso es muy diferente de la lectura de la Biblia simple y llanamente. Nunca perdemos de vista nuestra realidad y circunstancias presentes. Nuestra mente no está siendo bombardeada con veinticinco o treinta imágenes por segundo, provocando una sobrecarga de información y forzando la mente a dejar de lado todo lo demás a su alrededor. Esta es la obra del destructor.

A los que no pueden romper con el deseo de ver películas, telenovelas, programas de serie, y los llamados programas de realidad les resultará casi imposible leer la Biblia de manera literal sin llegar a ser sometidos a realidades paralelas. Las peores de estas películas son las que representan al mismo Jesús. El nivel de confusión creada por este tipo de realidad paralela, y ya no digamos lo que se muestra en el guión y los estilos de vida a menudo sensuales de los actores, es incalculable.

Se podría pensar que estos factores por sí solos serían suficientes, pero también encontré este fenómeno de la realidad paralela en varios juegos de computadoras, como “La búsqueda del tesoro”, “Quest”, o juegos basados en tareas y especialmente los juegos de carreras de coches que involucraba pasar a través de niveles que me traían a una realidad paralela similar a la forma en que las películas lo hacían. Después de pasar horas jugando sentía esa breve sensación de confusión en cuanto a lo que era realidad. Bien recuerdo el sentimiento después de ganar un juego y completar todos sus niveles. Experimentaba una clase de euforia que luego daba paso a una especie de tristeza porque el juego había terminado. Los principios de la broma combinados con el adoctrinamiento de películas, juegos e historias basadas en la televisión me sacaban de mi realidad existente hacia otra realidad.

Todas estas cosas se convirtieron en herramientas claves que ayudaron al gran engañador a apartarme de la experiencia del Lugar Santísimo con mi Amado. Todas fueron diseñadas para convertir la realidad del evangelio en una casa de naipes construida sobre un fundamento de arena. Cada parte de mi educación había sido calculada cuidadosamente para programar mi pensamiento y alejarme de lo que mi Amado estaba tratando de decirme con urgencia en la Biblia.



[1] “A poca distancia de esa puerta hay un castillo fuerte del cual Belcebú es el capitán: él y los suyos tiran de flechazos a los que llegan a esta puerta, para ver si por casualidad pueden matarlos antes de que estén adentro. Entonces dijo Cristiano: - Me alegro y tiemblo a la vez”. El progreso del peregrino, Capítulo IV, p. 17.