El Modelo Divino - Apendice A

Publicado Oct 31, 2012 por Adrian Ebens En El Modelo divino Aciertos: 1,202

Apéndice A

Declaración de principios fundamentales relevantes en el anuario ASD de 1914

Los adventistas del séptimo día no tienen ningún credo sino la Biblia; pero mantienen ciertos puntos de fe bien definidos, por los cuales se sienten preparados a dar una razón a “todo el que os demande”. Las siguientes proposiciones pueden considerarse como una suma de las principales características de su fe religiosa, sobre la cual existe, que se sepa, completa unanimidad en todo el cuerpo. Ellos creen:

1. Que hay un solo Dios, un ser personal y espiritual, el Creador de todas las cosas, omnipotente, omnisciente, y eterno; infinito en sabiduría, santidad, justicia, bondad, verdad, y misericordia; incambiable, y presente en todo lugar por medio de su representante, el Espíritu Santo. Sal. 139:7.

2. Que hay un Señor Jesucristo, el Hijo del Padre eterno, por quien él creó todas las cosas, y por quien todas las cosas subsisten; que él tomó sobre sí la naturaleza de la semilla de Abraham para la redención de nuestra raza caída; que habitó entre los hombres, lleno de gracia y verdad, vivió como nuestro ejemplo, murió como nuestro sacrificio, fue resucitado para nuestra justificación, ascendió a los cielos para ser nuestro único intercesor en el santuario celestial donde por los méritos de su sangre derramada, él asegura el perdón de los pecados de aquellos que persistentemente vienen a él; y como parte final de su obra de sacerdote, antes de tomar su trono como rey, él hará la gran expiación por los pecados de todos ellos, y sus pecados serán entonces borrados (Hch. 3:19) y llevados lejos del santuario, como se mostraba en el servicio sacerdotal levítico, que vislumbraba y prefiguraba el ministerio de nuestro Señor en el cielo. Véase Lev. 16; Heb. 8:4,5; 9:6,7; etc.

3. Que las Sagradas Escrituras del Antiguo y Nuevo Testamento fueron dadas por inspiración de Dios, contienen una completa revelación de su voluntad para el hombre, y es la única regla infalible de fe y práctica.