Un asunto vital - 3 - Una visión bíblica de la fuente de la vida

Publicado Nov 06, 2012 por Adrian Ebens En Un asunto vital Aciertos: 657

3. Una visión bíblica de la fuente de vida

La Biblia no tiene ninguna ambigüedad en cuanto al origen de la vida.

Colosenses 1:16, 17 Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él. 17 Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten.[1]

Todo lo que podemos ver o percibir, e incluso las cosas que no podemos ver, fueron creadas y ahora son sustentadas por Dios. Notemos detenidamente las palabras de la oración final: “y todas las cosas en él subsisten”. El texto nos dice claramente que la fuerza de vida que viene de Dios sostiene al universo entero. Esto claramente indica que la vida no nos es dada simplemente como un paquete, sino que nos es dada en un flujo constante. Los siguientes textos bíblicos declaran esto:

Salmo 36:9 Porque contigo está el manantial de la vida; en tu luz veremos la luz.

Apocalipsis 22:1 Después me mostró un río limpio de agua de vida, resplandeciente como cristal, que salía del trono de Dios y del Cordero.

La Biblia nos presenta un cuadro de un río que fluye del trono de Dios. Este río es largo, y todo lo que entra en contacto con este río recibe vida. Este principio se ilustra una y otra vez en el mundo natural por el hecho de que la mayoría de los pueblos y ciudades sobreviven sólo porque están ubicados cerca de un río. Si alguna vez has visitado una región desolada y luego te encontraste con un río, todos los árboles crecen sobre o cerca de sus orillas. El concepto de la vida se conecta con el concepto de un río.

El salmista David ilustra esto cuando dice:

Salmo 1:3 Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto en su tiempo, y su hoja no cae; y todo lo que hace, prosperará.

Una vez más este principio se ilustra en el libro de Ezequiel:

Ezequiel 47:1-9 Me hizo volver luego a la entrada de la casa; y he aquí aguas que salían de debajo del umbral de la casa hacia el oriente; porque la fachada de la casa estaba al oriente, y las aguas descendían de debajo, hacia el lado derecho de la casa, al sur del altar… 6 Y me dijo: ¿Has visto, hijo de hombre? Después me llevó, y me hizo volver por la ribera del río. 7 Y volviendo yo, vi que en la ribera del río había muchísimos árboles a uno y otro lado. 8 Y me dijo: Estas aguas salen a la región del oriente, y descenderán al Arabá, y entrarán en el mar; y entradas en el mar, recibirán sanidad las aguas. 9 Y toda alma viviente que nadare por dondequiera que entraren estos dos ríos, vivirá; y habrá muchísimos peces por haber entrado allá estas aguas, y recibirán sanidad; y vivirá todo lo que entrare en este río.

Nota la última frase: “vivirá todo lo que entrare en este río”. La vida está en el flujo del río. El concepto del río que fluye es que el agua se mueve de su punto de origen, por el río, a la criatura viviente, en una línea directa. Existe una línea directa desde la fuente hasta el recipiente, y siempre está moviéndose. Este agua no se estanca; sigue moviéndose. La Biblia agrega a este concepto cuando dice:

Hechos 17:24-28 El Dios que hizo el mundo y todas las cosas que en él hay, siendo Señor del cielo y de la tierra, no habita en templos hechos por manos humanas, 25 ni es honrado por manos de hombres, como si necesitase de algo; pues él es quien da a todos vida y aliento y todas las cosas. 26 Y de una sangre ha hecho todo el linaje de los hombres, para que habiten sobre toda la faz de la tierra; y les ha prefijado el orden de los tiempos, y los límites de su habitación; 27 para que busquen a Dios, si en alguna manera, palpando, puedan hallarle, aunque ciertamente no está lejos de cada uno de nosotros. 28 Porque en él vivimos, y nos movemos, y somos; como algunos de vuestros propios poetas también han dicho: Porque linaje suyo somos.

Nota cómo dice que “en él vivimos, y nos movemos, y somos”. La Biblia está presentando otra ilustración de cómo la vida de Dios fluye hacia nosotros. Aquí vemos a un Dios que está íntimamente involucrado en nuestras vidas. Pablo comienza con el cuadro general, y luego va directamente al nivel personal e íntimo:

  1. 1.Él ha prefijado los tiempos y lugares de cada nación.
  2. 2.Él no está lejos de ninguno de nosotros.
  3. 3.… y finalmente Pablo llega al centro de la cuestión, y dice que en él vivimos, y nos movemos, y somos.

Si vivimos en él o vivimos por un flujo directo de él, es obvio que no podemos vivir sin él. La Biblia dice:

Juan 15:5 … porque separados de mí nada podéis hacer.

Por favor, entiende que esto significa que no podemos hacer nada ni física, mental o espiritualmente sin él. Dependemos total y completamente de Dios para todo, así como un bebé depende de sus padres. Nota los siguientes versículos:

1 Crónicas 29:14 … Pues todo es tuyo, y de lo recibido de tu mano te damos.

1 Corintios 4:7 Porque ¿quién te distingue? O ¿qué tienes que no hayas recibido? Y si lo recibiste, ¿por qué te glorías como si no lo hubieras recibido?

Hasta aquí hemos estado enfocándonos en la parte meramente física de la vida. Pero cuando la Biblia declara que todas las cosas provienen de él, esto significa todas las cosas espirituales, mentales y físicas.

Considera los siguientes textos:

Colosenses 2:2,3 para que sean consolados sus corazones, unidos en amor, hasta alcanzar todas las riquezas de pleno entendimiento, a fin de conocer el misterio de Dios el Padre, y de Cristo, 3 en quien están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento.


Éxodo 31:1-5 Habló Jehová a Moisés, diciendo: 2 Mira, yo he llamado por nombre a Bezaleel hijo de Uri, hijo de Hur, de la tribu de Judá; 3 y lo he llenado del Espíritu de Dios, en sabiduría y en inteligencia, en ciencia y en todo arte, 4 para inventar diseños, para trabajar en oro, en plata y en bronce, 5 y en artificio de piedras para engastarlas, y en artificio de madera; para trabajar en toda clase de labor.

La Biblia revela a Dios como la fuente u origen de toda sabiduría y conocimiento. Colosenses 2:2,3 desafía el concepto de que como seres humanos podemos originar sabiduría y conocimiento. Toda sabiduría y conocimiento proviene de Dios. Un ejemplo de esto se muestra en Éxodo 31:1-5, donde vemos que Dios le da al hombre sabiduría y habilidad técnica y artesanal.

¿Qué acerca del concepto de la vida espiritual? Vayamos a un versículo que acabo de mencionar, Salmo 1:3:

Salmo 1:3 Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto en su tiempo, y su hoja no cae; y todo lo que hace, prosperará.

Este versículo declara que el fruto del árbol depende del agua que fluye hacia él. Al hablar de frutos, la Biblia dice:

Gálatas 5:22, 23 Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, 23 mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.

Las implicancias de este texto son importantes. Todos estos atributos vienen por tener al Espíritu de Dios. Esto simplemente significa que sin el Espíritu de Dios no puedes tener amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, etc. Un día mientras caminaba en un parque al lado de un lago, estaba pensando en esta verdad bíblica. Había paz y calma. De repente vi a una madre que hamacaba a su hija. Ambas estaban riendo juntas, y sin duda disfrutaban mutuamente de su compañía. El amor que esta madre sentía por su hija era inspirado por Dios. La idea de ser amante, bondadosa y tierna para con su hija no se originó dentro del corazón de la madre, sino en el corazón de Dios, y fue dada a esa madre a través del flujo de vida; la madre entonces decidió expresarlo y se convirtió en el amor de una madre. La fuente del amor de la madre proviene del corazón de Dios. Ese amor se convirtió en parte de la madre porque ella respondió al Espíritu de Dios y lo expresó.

La Biblia presenta un punto de vista que está muy en armonía con el tercer modelo de fuente de vida que vimos en el capítulo anterior. Dependemos vitalmente de Dios para la vida, cada momento de cada día; y no sólo la vida física, sino también la vida mental y espiritual.

La belleza de este sistema bíblico es que es relacionalmente vital. Las relaciones son centrales a su supervivencia. El siguiente capítulo considerará los asuntos de las relaciones en un modelo de flujo de vida. El capítulo después de ese tratará los asuntos de valor.



[1] Todos los textos bíblicos en este libro, salvo que se indique lo contrario, provienen de la versión Reina Valera 1960.