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El Modelo Divino - 9 - El proceso de apelación

Publicado Oct 31, 2012 por Adrian Ebens En El Modelo divino
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9. El proceso de apelación

Para aquellos que tenemos membrecía en la Iglesia Adventista del Séptimo Día, tenemos la responsabilidad con nuestros líderes y sus familias, de recurrir al proceso de apelación para que consideren lo que hemos encontrado en las Escrituras sobre el Hijo de Dios.

De acuerdo a lo que hemos examinado en los capítulos anteriores, hay un número de razones por las que deberíamos hacerlo:

1. Nuestro amor por aquellos cuya autoridad está sobre nosotros

2. Nuestra preocupación por su reputación

3. Nuestra necesidad de su bendición y protección

4. La necesidad de asegurarnos que no hemos caído en el error

Estas son las razones por las cuales deberíamos de apelar, porque hay muchos que son vulnerables a la práctica de guardar silencio mientras procuran calladamente acercarse a otros miembros de iglesia para ganárselos primero. Cuando una persona está bajo la convicción que ha encontrado la verdad en el conocimiento del Padre y el Hijo, esa persona es inmediatamente probada para ver si realmente cree esta verdad al someterse al modelo divino, y dirigirse a sus líderes en un espíritu de sumisión y gracia.

El hecho de no hablar con los líderes acerca de este asunto después de que usted ya está completamente convencido en su mente de que es la verdad, demuestra que no ama a los que tienen autoridad sobre usted. El apelar a los líderes demuestra que usted ha abrazado este mensaje en la forma correcta y por los motivos correctos.

Pueden existir muchas razones para adoptar una idea contraria a la creencia de aquellos en autoridad sobre nosotros. Un espíritu de independencia y voluntad propia puede sentirse atraído hacia la verdad por razones equivocadas, para usarla como pretexto para rebelarse en contra del canal de bendiciones.

He observado que hay personas que se sienten atraídas hacia la verdad del Hijo de Dios con el fin de exaltarse a sí mismos y entablar una campaña en contra de la iglesia remanente. Satanás se deleita sumamente cuando adoptan lo correcto basado en un motivo incorrecto. Él sabe que el espíritu de independencia, combinado con la verdad del Hijo de Dios, puede ofender a muchos que de otra manera estudiarían esta enseñanza.

Regresemos a esta cuestión de apelar a los líderes. En mi lectura de las Escrituras, una vez que llegamos al conocimiento de esta verdad, y a medida que permitimos que esta verdad se manifieste al reflejar la imagen del modelo divino del Padre y el Hijo, nos vemos obligados a abordar y a apelar a aquellos que están en autoridad sobre nosotros. El silencio demuestra falta de amor por nuestras autoridades, también cobardía y falta de voluntad para sacrificarnos por causa de la verdad. El silencio también nos hace partícipes de la culpabilidad de la idolatría de la iglesia. Por ejemplo, si la lección de escuela sabática promueve la trinidad, necesitamos con espíritu de oración, apelar al pastor y la junta de que no podemos encontrar estas cosas en la Biblia y que estamos recurriendo a ellos para que consideren lo que la Biblia verdaderamente enseña sobre este tema.

Me apresuraría a añadir que la esposa de alguien que no es creyente, debería de apelar a su esposo, en vez de al pastor de la iglesia. Si la esposa de un hombre que no es creyente (quiero decir que él cree en la trinidad), aborda al pastor, entonces ella avergüenza a su esposo con tal conducta y ciertamente hará las cosas más difíciles para alcanzarle.

En cuanto a hacer una apelación, creo que el Señor ha puesto frente a nosotros un examen del corazón. ¿Estamos dispuestos a experimentar vergüenza y desprecio ante nuestros hermanos por causa del Señor Jesús? Si no estamos dispuestos a enfrentarnos al desprecio y la burla ahora, ¿cómo nos mantendremos de pie cuando ocurra la ley dominical? Aquellos que caminan a través de la puerta de apelación a los líderes serán fortalecidos para enfrentar la crisis que se avecina sobre el sábado.

Es sobre este punto donde todo hombre se dará cuenta si tiene un ancla que sostiene al alma, firme y segura, mientras las olas ruedan. Es mediante el proceso de apelación que descubrimos si estamos sujetos a la roca inamovible, enraizados firme y profundamente en el amor del Salvador.

Confieso que apelar a mis hermanos me colocó en situaciones que emocional y mentalmente pusieron a prueba mi alma hasta lo máximo. Aprendí cosas acerca de mi mismo que de otra manera nunca hubiera sabido. Mientras miro hacia atrás en mi experiencia de apelación puedo decir, “Alabado sea Dios por su misericordia por revelarme muchas cosas que necesitaban cambio en mi vida”. Los que toman un atajo en el proceso de apelación encontrarán el próximo nivel de prueba demasiado difícil y podrían abandonar la verdad. Oh, ¡cómo ruego que esto no nos suceda a nosotros!

Así que de nuevo, en conclusión, afirmo que el mismo conocimiento que poseemos a través del Hijo es la fórmula del modelo divino, que exige de nosotros la necesidad de apelar a nuestros líderes y pedirles que consideren la verdad que Jesús es el Hijo del Dios viviente.

Una vez que usted haya resuelto apelar, le animo a orar en relación a quien va a abordar. Escoja a la figura de autoridad en su vida con la que tiene la relación más estrecha y que probablemente le dará el ti

empo para expresar sus convicciones. Podría ser un anciano o un pastor asociado; podría ser su pastor o el presidente de la conferencia. A medida que ora, el Señor le dará sabiduría para saber qué camino tomar.

Escriba lo que usted encontró en las Escrituras concerniente al Hijo de Dios. Podría considerar incluir la declaración acerca de Dios de los principios fundamentales que se encuentran en el anuario de 1914. (Ver el Apéndice A al final del libro). Esta declaración se creía con “completa unanimidad en todo el cuerpo” de los adventistas del séptimo día en aquel tiempo. Si su bautismo fue antes de 1990, usted también podría presentar su voto bautismal que claramente presenta a Cristo como el Hijo de Dios. Ver el Apéndice B para ver la diferencia antes y después de 1990. Si usted continúa siendo fiel a su voto bautismal, entonces, amablemente pregunte, ¿cómo puede la iglesia disciplinarlo?

Junte la evidencia tal como la ve, y la que más le ha ayudado. Yo le aconsejaría en contra de dar a la persona en autoridad materiales escritos por otros. Necesita ser una apelación personal que nace de su corazón. Una vez que el líder expresa su deseo de estudiar, entonces usted podría considerar proveerle de otros materiales. Yo podría añadir que cualquier material que usted presente debería proceder de fuentes que respetan el modelo divino. Si un líder encuentra o escucha materiales que condenan a la iglesia adventista, es muy posible que su apelación no sea escuchada.

Presenté el punto anteriormente acerca de la motivación porque el proceso bíblico de apelación tiene mucho que ver con la trayectoria. Por trayectoria quiero decir acercarse a su líder desde el ángulo correcto para darle a su apelación el mayor impacto. Tenga claro en su mente que está sometiéndose a sí mismo y a su investigación para el análisis de la persona en autoridad. Si durante su trayectoria usted da a entender en cualquier sentido que ha venido a enseñarle la verdad, y que ellos necesitan someterse a lo que usted está diciendo, entonces errará el blanco. El modelo divino exige que supliquemos al líder así como un hijo suplicaría a su padre. Hemos de hablarle con respeto y con amor. Deberíamos ser prestos para escuchar y tardos para hablar. El objetivo de la apelación es pedir ayuda, pedir que se nos enseñe de las Escrituras dónde podríamos haber errado. Deberíamos ser honestos en nuestra apelación y no asumir que estamos correctos y que ninguna evidencia nos convencería de lo contrario. Deberíamos llevar lo que ellos nos den ante Dios, orar al respecto, y regresar con nuestra respuesta.

Cuando un líder percibe que usted ha estudiado bien el tema, usted se dará cuenta que él va a tratar de atrasar el proceso. Esto significa que habrá largas demoras, ausencia en las reuniones, o que surgirán una serie de excusas. Recordemos que Satanás no está muy interesado en que ninguna apelación de en el blanco y se empecinará en retrasar el proceso y frustrarnos en nuestra apelación.

Es durante este proceso que podríamos ser acusados de ser tercos, independientes o divisivos. Es en este momento cuando necesitamos recordar a Ana cuando fue acusada por Elí de estar borracha. Respondamos como ella, “No, señor mío”, y podríamos añadir, “no he tomado licor, sino que estoy en angustia de espíritu por el Hijo de Dios”.

Durante este tiempo usted observará que otros miembros de Iglesia comienzan a retirarle su afecto. Podría experimentar un rechazo completo por haber hecho su apelación, pero esta es la senda que los que aman al Hijo de Dios caminarán con frecuencia.

Pídale al Señor que le dé paciencia mientras hace su apelación. Si no puede encontrar ninguna razón bíblica para seguir sus sugerencias, entonces apele para que ellos le disciplinen como les parezca mejor. Hasta este punto, si un líder siente que tiene suficiente autoridad para silenciarle, entonces también tiene la responsabilidad de disciplinarle. Cualquier padre sabe que disciplinar a un hijo es algo más doloroso para el padre que para el hijo. Si el ministro tiene algo del Espíritu de Cristo, él, va a retroceder en su deseo de apartarle de la comunión, pero expulsarle es el precio que debe pagar por su convicción de que usted está equivocado y debe ser silenciado.

Durante este proceso debemos abstenernos de la tentación de tratar de ganar a otros a nuestro lado. Es muy importante no actuar en una forma política para intentar, bajo las narices del pastor, que otras personas vean nuestro punto de vista. Esto enseña una falta de respeto y también causa controversia con otras personas que no han tenido tiempo para estudiar el asunto a fondo.

Algunas personas opinan que deberíamos decir la verdad a los miembros. Les aseguro que nada proclama la verdad más que su disposición de ser privados de privilegios por causa de sus creencias. Esto habla más por la verdad que ninguna otra cosa. Podría parecer que este proceso no produce resultados pero el cielo marca la fidelidad de aquellos que se han parado firmemente por la verdad frente a gran oposición y posiblemente desprecio y burla.

Una vez que ha sido disciplinado, está en libertad para compartir sus creencias con todos los que se le acerquen dentro de la iglesia. Si nadie se le acerca, entonces no tiene nada que decir. Use cualquier foro público disponible donde no esté en conflicto con una figura de autoridad que tiene el liderazgo en ese foro.

¿Y qué acerca de los que ya han sido disciplinados? ¿Al recordar los eventos, actuó de forma respetuosa? ¿Hay alguna cosa que puede recordar que requiere una disculpa por hechos o conducta errónea? Tome tiempo para escribirles a aquellos que siente ha ofendido y ofrézcales una disculpa. Luego únase a la obra de orar para pedir perdón a favor de la iglesia. Es mi oración diaria que nuestro Padre celestial nos perdone como pueblo, y ayude a nuestros líderes y bendiga a sus familias, y ayude a cuantos sea posible a hallar la luz antes de que sea demasiado tarde.

Este camino es un camino estrecho, pero es uno que yo creo preparará al pueblo de Dios para enfrentar las últimas escenas de la historia de la tierra. Recordemos que a medida que presentamos al Hijo de Dios a nuestros líderes, es él quien está en juicio. Cada vez que apelamos a los líderes de la iglesia, les estamos dando una oportunidad para vindicar al Hijo de Dios o condenarlo con nuestra expulsión. Mientras más gente sea rechazada en su apelación, más es el Hijo de Dios rechazado en la iglesia. Mientras más se le rechaza, más seguros serán los juicios de Dios en respuesta al clamor de sus hijos para vindicar al Hijo de Dios y restaurar la verdadera autoridad en la iglesia. Mientras más es aceptado Cristo por estas apelaciones, más seguro será el zarandeo del pueblo de Dios. De cualquier manera, el cambio tan necesario ocurrirá.

Amigos, este proceso de prueba aunque difícil, también puede ser un regalo del cielo para quemar el “yo” dentro de nosotros. Muy pocas personas le dan la bienvenida a ser despreciados y privados de comunión por su fe, pero los que beban esta copa ahora serán fortalecidos para beber un buen trago en el tiempo de angustia de Jacob.