Dios a nuestra imagen

Publicado Ene 03, 2012 por Gary Hullquist En Claramente visible - serie del Padre y el Hijo Aciertos: 2,141

 

En Génesis 1:26 es donde por primera vez se introduce en las Escrituras la idea de que el ser humano es similar a Dios. En este versículo Dios se proponer crear una raza de humanos a su propia imagen y semejanza.

Anteriormente, el relato de la creación había enumerado numerosas formas de vida que “producirían según su especie” sugiriendo que había una similitud, una semejanza entre las diferentes clases de criaturas.

Pasto y hierbas y arboles según su especie, las grandes ballenas y criaturas marinas según su especie, y toda ave según su especie, y el ganado según su especie, y todo lo que se arrastra sobre la tierra según su especie.

Hasta este punto, todos los seres creados tenían una similitud y estaban relacionados unos con otros.

Pero Dios dice por primera vez: “Hagamos al hombre á nuestra imagen, conforme á nuestra semejanza.”

El ser humano se distingue de todos los demás seres vivientes por tener el honor de haber sido creado a la imagen de Dios y conforme a su semejanza. Los animales fueron hechos como otros animales, pero el hombre fue hecho semejante a Dios. Los animales son copias de otros animales, pero el hombre es una copia de Dios – de alguna manera.

Ellen White nos informa que esta imagen incluye la apariencia y la forma de Dios:

"Al principio, el hombre fue creado a la semejanza de Dios, no sólo en carácter, sino también en lo que se refiere a la forma y a la fisonomía." (El Conflicto de Los Siglos p. 702.).

Dios es espíritu; sin embargo es un ser personal, porque el hombre fue creado a su imagen. (La Educación, p. 132.).

Dios es un ser, y el hombre fue creado a su imagen. (3 MR p. 304.1 Ms p. 117, 1898.).

Creados para ser la "imagen y gloria de Dios", Adán y Eva habían recibido capacidades dignas de su elevado destino. De formas graciosas y simétricas, de rasgos regulares y hermosos, de rostros que irradiaban los colores de la salud, la luz del gozo y la esperanza, eran en su aspecto exterior la imagen de su Hacedor. Esta semejanza no se manifestaba solamente en su naturaleza física. Todas las facultades de la mente y el alma reflejaban la gloria del Creador. (La Educación p. 21.).

Durante muchas décadas el pueblo adventista reconoció que las relaciones terrenales entre padres e hijos, eran modelo de la gran prefiguración en el cielo donde "El Padre ama al Hijo y ha entregado todas las cosas en sus manos.” (Juan 3:35). El hombre fue creado a la imagen de Dios y de su Hijo.

Entendíamos que las leyes de herencia observadas al dar “de los padres a los hijos” eran basadas en el Hijo del Dios viviente, a quien el Padre “constituyó heredero de todas las cosas” (Hebreos 1:2). El hombre fue hecho a la imagen de Dios y de su Hijo.

Pero al discutir sobre la imagen de Dios, ahora nos dicen que Dios existe a la imagen del hombre.

La estructura familiar del hombre es considerada como la original, la cual Dios ha copiado y adoptado. Dios ha asumido los papeles de Padre e Hijo como una respuesta a la creación de la humanidad.

Debido a que los humanos tienen padres e hijos, ellos afirman, dos personas divinas que son Dios han adoptado los papeles humanos de Padre e Hijo, para que podamos entenderles mejor. Mientras que los humanos tienen hijos verdaderos que heredan la naturaleza humana del padre, hemos de apreciar mejor a Dios, cuya persona llamada el Padre representa el papel de un padre humano, pero quien verdaderamente no es un Padre, y llama a otra persona de Dios que tiene el titulo de Hijo, pero no es realmente Hijo, no hereda nada de aquel que hace el papel de Padre, sino que es completamente auto-existente y siempre lo ha sido.

Esta inversión de tipo y antitipo, ayuda a la raza humana a apreciar correctamente la plena divinidad de cada persona. Después de todo, si Dios fuera un verdadero Dios y Padre divino que legó su naturaleza divina, su carácter, su poder, y su vida, a su Hijo verdaderamente divino, entonces habría un solo Dios, el Padre, y solamente un Hijo de Dios. Quedaría demostrado que Juan 17:3, 1 Cor 8:6, 1 Juan 1:3, 2 Juan 3, son verdad. El Hijo de Dios sería igual al Padre porque el “salió de Dios” (Juan 16:27; 17:8) y naturalmente sería en “forma de Dios” (Fil 2:6) y por herencia residiría en él “toda la plenitud de la Deidad” (Col 2:9) – Su Padre, que es su cabeza (1 Cor 11:3).

Sin embargo, refutan los que proponen al Dios triuno, un Hijo verdaderamente literal debería ser descalificado de ser plenamente Dios porque tendría un principio. En consecuencia, porque la teoría del Dios triuno exige que hayan tres seres perfectamente iguales, tres personas absolutamente eternas, cada una de las cuales es plenamente Dios, la teoría de un Padre y un hijo verdaderos es imposible ante los requisitos concebidos de antemano.

Existen problemas con la hipótesis que presenta a Dios a la imagen del hombre. ¿Por qué fueron los papeles necesarios antes de que hubiese seres creados para apreciarlos? ¿Por qué creó el Padre todas las cosas a través del Hijo? ¿Con qué propósito lo hizo?

Los autores de “Trinity” (Review and Herald Publishing Association) [Asociación de Publicaciones, Revista y Heraldo] 2002, p. 277, afirman, “Su sumisión fue solamente temporal. Además, la evidencia de las Escrituras es que la sumisión de Cristo al Padre, y del Espíritu hacia ambos, es solamente para los propósitos prácticos de creación y redención”.

¿La creación? Este es un punto muy importante. Los apóstoles Juan y Pablo toman nota específica que Cristo, el Verbo, creador de todas las cosas, por quien son todas las cosas, a través de quien el Padre creó todas las cosas, por la palabra de Dios (…) etc. ¿Por qué?  Él es antes de todas las cosas dice Pablo. Pero también lo era el Padre. Si los dos son iguales ¿por qué no creó el Padre todas las cosas por sí mismo? ¿Por qué se especifica que fue a través del Hijo?

En el marco del Conflicto de los Siglos, los Adventistas del Séptimo Día han mantenido desde hace mucho tiempo, la afirmación de que Dios se adaptó “ellos mismos” a los papeles antropomórficos del Padre y del Hijo (¿y madre espíritu santo?). Incluso antes de la entrada del pecado, esta afirmación tiene serias implicaciones. De esta manera Dios se hace responsable de la caída de Lucifer. Fue el papel fabricado que imponía una jerarquía artificial y dependencia lo cual creó celos en la mente de Lucifer sobre la posición del Hijo. Si la posición de Cristo fue solamente asumida y no verdadera, entonces Lucifer tenía todo el derecho a considerarse a sí mismo como “hijo de Dios” como todos los demás ángeles, y al mismo nivel de Cristo. Ambos fueron ungidos: Lucifer “querubín ungido” (Ezequiel 28:14) pero Miguel “ungido con óleo de alegría más que a tus compañeros.” (Hebreos 1:9). Si se llegara a saber que estos títulos no son verdaderos, entonces Dios sería culpable de engañar a la hueste angelical.

La Biblia declara que “nosotros le amamos a Él, porque Él nos amó primero” y luego la humanidad fue creada a imagen de Dios, el gran Original, de quien no somos más que una copia. Por lo tanto, las relaciones humanas de padre e hijo son una imagen, un reflejo de “Aquél que es verdadero” y de “su Hijo”. (1 Juan 5:20). Hemos sido creados para experimentar la paternidad y la filiación, porque Dios fue el primer padre que “trajo” al “primogénito” (Hebreos 1:6), a su propio Hijo, el unigénito del Padre. (Juan 1:14).