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Un asunto vital - 15 - El viaje desde las tablas de piedra hacia las tablas del corazón

Publicado Nov 06, 2012 por Adrian Ebens En Un asunto vital
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15. El viaje desde las tablas de piedra hacia las tablas del corazón.

a. Los efectos desoladores de la mentira de la serpiente

En el capítulo 8 vimos los impactos devastadores de la mentira de la fuente de vida inherente sobre los individuos y las familias. La ruptura del canal de bendición expone al corazón humano al temor, a la falta de valor, al orgullo y al egoísmo en gran escala. La única manera de sobrevivir a estas olas continuas de emociones es encasillando al corazón con una pared de protección. Luego de un tiempo, esto todavía no alcanza, y tenemos que fortalecernos aun más. Este proceso hace que el corazón se endurezca.

Desde el corazón inocente y confiado de un niño, las experiencias de la vida crean dudas, sospechas, temor, dolor, culpa y lamento. Se pierde la habilidad de confiar en la gente, y muchos encuentran que la única manera de sobrevivir es aislando sus emociones, guardando sus sentimientos y evitando el peligro de ser vulnerables. Por la mentira de la serpiente, el alma humana se aleja del río de vida, y va hacia el desierto desolador del calor, arena y orgazas.

El corazón de nuestro Padre celestial se llena de compasión al mirar a sus hijos que deambulan en los desiertos del alma de la vida. Él observa los impactos desoladores y abominables de la mentira de la serpiente, y busca traernos nuevamente al río de vida.

La peregrinación para volver al río está cuidadosamente descripta en el sistema de culto que Dios le dio a Israel. Durante su tiempo en Egipto, los israelitas tuvieron sus corazones desolados debido al poder abominable egipcio que los esclavizaba. Aunque sus cuerpos ahora eran libres, sus mentes todavía estaban esclavizadas por la mentira de la serpiente; sus corazones todavía estaban heridos y endurecidos por las tristezas y sufrimientos del temor, la falta de valor y el orgullo.

Más adelante en la historia de Israel, Dios expresó este proceso de cambio en los corazones de su pueblo, describiéndolo algo así como un trasplante de corazón.

Ezequiel 36:26-27 Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. 27 Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra.

Dios prometió enviar su Espíritu, dador de vida, a Israel. Como una corriente de agua pura cristalina que fluye del trono, el Espíritu de Dios sumerge al corazón humano bajo la bendición, el amor, el perdón y la aceptación, y lentamente el corazón se ablanda, adquiere calidez, se fortalece, y como resultado, aprende a amar y a vivir nuevamente.

El Rey David describe este proceso como un árbol junto a un río:

Salmo 1:1-3 Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, ni estuvo en camino de pecadores, ni en silla de escarnecedores se ha sentado; 2 Sino que en la ley de Jehová está su delicia, y en su ley medita de día y de noche. 3 Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto en su tiempo, y su hoja no cae; y todo lo que hace, prosperará.

Notemos nuevamente el rol de la ley de Dios en este proceso. La ley es la protección de este río de vida que entra al alma. Como vimos en el capítulo anterior, nos permite discernir la fuente del río, y al revelarnos quiénes somos y quién es Dios, llegamos a ser semejantes a la nave sometida al faro, dispuestos a recibir el sabio consejo e instrucción que nos ofrece el faro.

Con todo esto en mente, se hace claro que la restauración del canal de bendición consiste en escribir los principios de la ley de Dios en nuestros corazones y mentes.

b. El sistema del santuario

Ahora veamos de cerca el sistema de adoración que Dios le dio a Israel, y observemos el viaje que está bosquejado allí.

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Éxodo 25:8-9 Y harán un santuario para mí, y habitaré en medio de ellos. 9 Conforme a todo lo que yo te muestre, el diseño del tabernáculo, y el diseño de todos sus utensilios, así lo haréis.

Hay muchos detalles en el sistema del santuario israelita, y no es el propósito de este libro el explorarlos todos. Nuestro mayor objetivo es mirar las secciones principales y la progresión de un lado del santuario hacia el otro.

El bosquejo del santuario sería, esencialmente, dos cuadrados unidos. Al centro del primer cuadrado está el altar del sacrificio. Al centro del segundo cuadrado está el arca del pacto, que contiene la ley de los Diez Mandamientos.

Veamos el siguiente bosquejo:

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Ambos cuadrados tratan la restauración de la vida. Al centro del primer cuadrado está el símbolo de la muerte del cordero. El cordero inmolado es el símbolo de la dádiva del Hijo de Dios, para que podamos seguir teniendo vida.

Juan 3:16 Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.

Cuando Adán y Eva cortaron la fuente de vida hacia Dios por su pecado, el Hijo de Dios inmediatamente se colocó donde estaba la brecha, juntó las dos partes rotas, yImage26 mantuvo el flujo de vida hacia la raza humana. Esta ruptura en la fuente de vida ahora la llevaba el corazón del Hijo de Dios. La única manera en que el universo se podía deshacer de esta ruptura era llevándola a la tumba para destruirla y luego resucitando sin ella. No había otra manera de resolver el problema, salvo dejar que la raza humana entera fuese destruida.

Al centro del segundo cuadrado estaba la ley de los Diez Mandamientos de Dios.

Éxodo 25:10-16 Harán también un arca de madera de acacia, cuya longitud será de dos codos y medio, su anchura de codo y medio, y su altura de codo y medio. 11 Y la cubrirás de oro puro por dentro y por fuera, y harás sobre ella una cornisa de oro alrededor. 12 Fundirás para ella cuatro anillos de oro, que pondrás en sus cuatro esquinas; dos anillos a un lado de ella, y dos anillos al otro lado. 16 Y pondrás en el arca el testimonio que yo te daré.

Éxodo 31:18 Y dio a Moisés, cuando acabó de hablar con él en el monte de Sinaí, dos tablas del testimonio, tablas de piedra escritas con el dedo de Dios.

El llegar al centro de este cuadrado sería el destino final del viaje de un corazón de piedra hasta un corazón de carne. El escribir esta ley en el corazón y mente conectaría al alma humana con el canal de bendición y la protegería de ser expuesta a la maldición. También simbolizaba el punto más íntimo, porque aquí es donde moraba la presencia de Dios. Es éste el punto en el cual nosotros, como hijos de Dios, experimentamos la cúspide de la bendición como hijos e hijas de Dios.

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Sería agradable pensar que éste era un simple viaje, del punto 1 al punto 2, pero la mentira de la serpiente en nuestros corazones hace que el viaje sea extremadamente difícil. La tentación permanente de dudar de Dios, o intentos constantes de utilizar la ley como medio para probar nuestro amor y devoción se interponen en nuestro camino y nos apartan del camino de la vida.

Agreguemos más detalles a este sistema del santuario. Recordamos, de la comparación entre Abraham y Nimrod, que el enfoque del culto de Abraham era relacional e invisible, pero que el culto de Nimrod se enfocaba en lo visible y tangible. El viaje del santuario se mueve de lo visible a lo invisible. Nos entrena a enfocarnos en lo que no se ve, en lugar de lo que se ve.

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El adorador israelita podía entrar al primer cuadrado y ofrecer su sacrificio. Este área se llamaba el atrio. Él podía ver todo en este cuadrado. La muerte de Cristo en la cruz, que es el enfoque del altar, fue un evento visible registrado en la tierra. La visión de la cruz y del don de vida que recibimos es el comienzo de nuestra peregrinación. Dios nos encuentra donde estamos, se acerca a nosotros.

En nuestra existencia humana, con nuestro enfoque en lo visible y tangible, Dios nos encuentra y nos enfrenta con su don de vida. Pero el objetivo final es mudar nuestro pensamiento hacia el mundo espiritual-relacional, el mundo de la mente. Éste es el verdadero lugar donde la labor de transformación debe llevarse a cabo, por lo tanto el segundo cuadrado contenía un santuario dentro del cual el adorador no podía ingresar. No podía ver adentro, excepto a través de los ojos de la fe. Sólo el sacerdote podía entrar en éste área y hacer una labor por el adorador. El adorador no podía hacer esto por sí mismo.

La invisibilidad del segundo cuadrado es un símbolo de la obra que se hace en el cielo por nosotros. Ahora no podemos entrar al cielo y ver lo que está sucediendo a favor nuestro. Dios está obrando para transformar nuestros corazones y escribir su ley dentro de nosotros, pero no tenemos evidencias externas de esta obra; ni en el cielo, ni en nuestros corazones – con el ojo humano, no podemos ver lo que está sucediendo.

Agreguemos más detalles al segundo cuadrado:

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El tabernáculo que se indicó a los israelitas que construyeran, consistía en tres cuadrados. El Lugar Santo ocupaba dos cuadrados, y el Lugar Santísimo ocupaba un cuadrado. La entrada al Lugar Santo contenía una cortina, y la entrada al Lugar Santísimo también contenía una cortina. En la primera mitad del Lugar Santo había una mesa (1) con los panes de la proposición, y en el otro lado un candelabro (2) con siete lámparas. El candelabro iluminaba el Lugar Santo. En un extremo del lugar Santo estaba el altar del incienso (3), donde se ofrecían oraciones.

c. El viaje es una historia de amor

Cada mueble simbolizaba de alguna manera la obra y el carácter de Cristo.

El principio más importante para aprender del santuario es que la escritura de la ley en el corazón significa, esencialmente, que nos volvemos como Cristo. La razón por la cual llegamos a ser como Cristo es porque él es el ejemplo divino de la sumisión al Padre. Al ser como el Hijo de Dios, también aprenderemos las lecciones de sumisión y estaremos permanentemente conectados al canal de bendición.

Al observar los muebles del santuario, vemos que cada uno nos dice algo acerca de Jesús:

Mueble

Símbolo de Cristo

Altar del sacrificio

Juan 1:29 El siguiente día vio Juan a Jesús que venía a él, y dijo: He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.

Fuente de bronce

Efesios 5:26 (Juan 1:1) Para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra. (A Jesús se lo llama la Palabra de Dios).

 

Panes de la proposición

Juan 6:35 Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás.

Candelabro

Juan 8:12 Otra vez Jesús les habló, diciendo: Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.

Altar del incienso

Juan 14:6   Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí. (Oramos al Padre por medio de Cristo).

 

El arca

Mateo 5:17 No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir.

Estos muebles pueden colocarse en una línea para representar el viaje. Este viaje se llama el Camino. Como cada mueble se refiere a Jesús, y Jesús es el único ejemplo divino de cómo mantenerse conectado al Padre, Jesús es referido como el Camino, que es la verdad que nos trae vida. Notemos lo que dice Jesús:

Juan 14:6 Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.

La forma de venir al Padre está simbolizada en el sistema del santuario. Como dice la Biblia:

Salmo 77:13 Oh Dios, santo [en el santuario] es tu camino;

¿Qué dios es grande como nuestro Dios?

Ahora alineemos los muebles:

16 Walking with Jesus in the Sanctuary

La fila que se refiere a Cristo revela la obra que Jesús hace a favor nuestro en el viaje desde un corazón de piedra hacia un corazón de carne. La segunda fila es nuestra experiencia a medida que logramos una comprensión de la obra de Cristo. Para nosotros, este viaje es una historia de amor, noviazgo y matrimonio. Nos movemos, de las mentiras del aislamiento, a una relación íntima, con amor rebalsando de nuestros corazones hacia nuestro Salvador; y en nuestro amor por él, aprendemos el verdadero significado de la sumisión al Padre – la gran fuente de todo.

Al entrar en contacto con Jesús a través de la historia de la cruz, nos impresiona la increíble sensación del amor que él tiene para con nosotros. Su acto desinteresado de dar su vida actúa como un agente de agua purificante, y logra la primera grieta en nuestros duros corazones. Su amor atrayente nos acerca a un cortejo con él.

Cuando somos convencidos del amor de Cristo y vemos buenas evidencias de esto en la Palabra de Dios, deseamos vivir con él para siempre, y respondemos a su invitación de matrimonio, y así comienza el compromiso. El compromiso consiste en aprender más profundamente el carácter de nuestro futuro compañero. Por donde vamos, hablamos de nuestro amado y compartimos nuestro amor y admiración por él. Para el cristiano, este proceso ocurre mediante la oración, el estudio de la Biblia y al compartir nuestra fe. Mientras más estudiamos y compartimos y oramos, más crece nuestro amor, y con más entusiasmo anticipamos la boda.

La boda es donde ocurre la revelación completa. Vemos el carácter de Cristo en toda su gloria en el Santísimo, somos cautivados por el poder de su amor, y nos entregamos plenamente a él. Quitamos de nuestras vidas todo lo que nos bloquee la visión de nuestro maravilloso esposo/Salvador.

Si todavía no estás en este viaje, te invito a que lo comiences. Hay veces que la escritura de la ley en tu corazón es dolorosa, a medida que el martillo de la Palabra rompe para abrir la costra del corazón. A medida que se remueven las piedras y tu corazón se ablanda con el aceite del Espíritu de Dios, se siente tan maravilloso vivir y amar nuevamente – vivir sin temor.

Hemos descrito el viaje de amor del sistema del santuario, pero no hemos tratado el tema de cómo llegamos al comienzo de este viaje. Una vez recibida la mordedura de la serpiente, y estando bajo su influencia, la raza humana ya no estaba libre de alejarse. Nos vimos esclavizados bajo el sistema de la serpiente. Ni siquiera sabíamos que había un modo de escape, ni nos interesaba. Como declara la Biblia:

Romanos 3:11 No hay quien entienda, no hay quien busque a Dios.


Romanos 8:7 Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden.

En el próximo capítulo aprenderemos cómo Dios destruyó el poder de la serpiente, y despertó en nosotros las semillas de nuestra verdadera identidad, lo que a su vez atrajo nuestros corazones a la puerta del santuario para que pudiésemos comenzar el viaje.