Un asunto vital - 1 - Construyendo un tesoro familiar

Publicado Nov 06, 2012 por Adrian Ebens En Un asunto vital Aciertos: 737

1. Construyendo un tesoro familiar

Al entrar a la casa, mis sentidos rápidamente se llenaron de aire viciado y olor a cerrado, revelándome que ya hacía tiempo que nadie vivía allí. Luego de abrir algunas ventanas, me senté sobre un sillón y observé la escena. El antiguo reloj de pared en el rincón me llamaba y me recordaba de tiempos pasados mediante un diluvio de reminiscencias que se liberó en mi mente. Cerré mis ojos, y en un momento se borraron 35 años. De repente la habitación cobró vida con sonido; mis abuelos, padres y muchos tíos, tías, primos y primas estaban todos allí. Estábamos comiendo torta y galletas, riendo, contando chistes e historias. Podía ver sus caras tan claramente, y reí mientras seguía la película. Entonces, sin aviso, me invadió una ola de emociones con un anhelo tan, tan profundo que me provocó lágrimas. Llévame una vez más, antiguo reloj, dale cuerda a tus agujas, pero hacia atrás, y déjame una vez más gozar de la inocencia de la niñez. Las caras felices, la risa, la inocencia – el sentido de pertenencia – ¡oh, qué tesoro!

Estaba paralizado por la emoción, y sabía que era un ritual que debía completar. Fui a cada habitación, me senté y la película comenzó una vez más: las caras, la risa, la pertenencia, el hambre por volver. Era una manera de decir adiós.

Esta casa vieja pertenecía a mis abuelos y era la única cosa en mi vida que no había cambiado. Era el único constante, y aunque vieja, humedecida y un tanto desgastada, guardaba un tesoro de recuerdos que yo necesitaba revivir. Mi abuelo había muerto y a mi abuela la acababan de llevar a un lugar donde podría recibir los cuidados adecuados, así que pronto se vendería la casa.

A menudo me encuentro persiguiendo este tesoro de recuerdos. Hace poco viajé a un lugar donde viví de niño, y simplemente absorbí las vistas y sonidos, visité mi antigua casa y reviví los recuerdos. Recuerdos de papá y mamá, mi hermana y yo; sentados en la sala, recuerdos de salir a correr con mi papá, recuerdos de jugar con amigos en el arroyo, trepar árboles y andar en bicicleta. Sé que los recuerdos están un poco pintados de color rosa y que hay una increíblemente fuerte predisposición a recordar los buenos momentos, pero se siente tan bien y da tanta satisfacción.

Construir y proteger esta clase de tesoro salvaguarda la salud de las comunidades y da esperanza a las generaciones que están por surgir. El tesoro del amor y el afecto, los dulces recuerdos grabados en rituales y experiencias familiares, son el contenido significativo de la vida. Sin este tesoro, la vida no tiene corazón ni alma, y se reduce a la tarea de la supervivencia. Sin una serie de recuerdos cálidos conectados a relaciones especiales, la vida no tiene sentido. Ninguna persona puede centrarse y estabilizarse sin tener algún lugar al cual pueda señalar y llamar hogar.

WR, de 19 años, era un estudiante de ingeniería en una grande y competitiva universidad pública. Se suicidó una tarde de mayo al saltar, sin aviso, desde el décimo piso de su habitación en la residencia estudiantil.

El suicidio de WR parece haberse relacionado con un accidente automovilístico que ocurriera unos 30 minutos antes de su muerte. WR recibió una multa por seguir a otro vehículo demasiado de cerca - su tercera ofensa de tránsito, lo cual le quitó su derecho a conducir. El otro conductor sufrió traumatismos leves, y estaba visiblemente “dolorido y nervioso” mientras se lo preparaba para transportarlo hacia el hospital. El auto que WR estaba manejando se dañó en la parte de adelante. Ese coche pertenecía a su hermana, y su madre le había dicho que no lo condujera.

Podemos comprender que alguien estuviera perturbado al haber recibido una cancelación a su licencia de conducir, y al meterse en problemas por manejar sin permiso el coche de su hermana, pero, ¿por qué se mataría WR? ¿Cómo puede la vida volverse tan mala que uno quiera terminarla?

WR mantuvo un diario mientras estuvo en la universidad, y nos da una visión más profunda de lo que realmente estaba sucediendo. Veamos algunas de sus entradas:

“Mi estómago se siente como si estuviera dándose vueltas y moliéndose. No podría tenerme más lástima. Sin embargo quiero culpar a otros por mis fracasos. No acepto que la culpa sea mía. Espero darme vuelta y odiar a los demás miembros de mi clase, de castigarlos a ellos y a mí mismo, y salir de esto. Hoy sentí ganas de abandonar [los estudios]. Esta noche lucharé sobre terreno reforzado, y necesito la confianza de una victoria.”

 

“Socorro, tengo miedo. ¡Oh, tengo miedo! No quiero perder.”

 

“Miedo de hablar en clase… Tengo que impresionar bien a los demás. Necesito demostrarme.”

 

“¡Miedo! Puesto allí por ti mismo… ¿No puedes hacerlo?”

 

“No te quedes estancado, sigue hacia adelante, mejora.”

 

“La realidad enfrenta a ‘los del fondo’. A menudo abandonan la escuela, se unen al ejército, o encuentran un trabajo. Se requiere mucho coraje para admitir la lamentable situación de no poder manejar el sistema de competencia en la escuela; y debería haber ayuda disponible de parte de padres, administradores y psicólogos para ayudar a reconocer el problema.”

 

WR tenía un defecto del habla que se intensificó debido al temor. Notemos los siguientes comentarios en su diario:

“Cada vez que hablo está mal. Así que me escondo.”

 

“El otro día, sentado en clase, solo, me di cuenta que puedo decir lo que yo quiera. En la presencia de otros me bloqueo, me refreno.”

 

“Después que mi padre me ordenara dejar de hablar como un espástico, me sentí avergonzado y culpable al tartamudear.”

WR no tenía la habilidad para desempeñarse correctamente en su sociedad. Esto hizo que se volviera introvertido. Empezó a sufrir de soledad, depresión, culpabilidad e ira.

“Estoy solo y aburrido.”

 

“No te desilusiones, no hables con nadie.”

 

“Existe un problema. Preocupado, comiendo mucho, deprimido.

 

Si se me acercan las personas adecuadas, podría ahora hacerme cristiano.”

 

“En mi habitación – culpabilidad. La familia no aceptó.”

 

“Todavía tengo momentos de humor egoísta, pero ahora trato de controlarme.”

Si miramos de cerca el sistema de valores de WR, vemos que él creía que el logro significaba aceptación, y el fracaso significaba rechazo. Parece haber tenido poco apoyo de parte de su familia. Los comentarios de su padre en cuanto a su inhabilidad para hablar le hacían sentir vergüenza y culpa. Primero, ¿podríamos suponer que WR tomaba las cosas con demasiada seriedad y que su suicidio fue desafortunado, pero simplemente parte de nuestro ambiente, y que uno simplemente tiene que aprender a lidiar con los problemas?

Sería fácil para algunos suponer que WR simplemente era de carácter débil, pero el mirar las estadísticas de depresión y suicidio nos urge ir más profundo. Observemos las siguientes estadísticas de 1998:

  • •Un millón de suicidios por año.
  • •De 10 a 20 millones de intentos de suicidio por año, o hasta 38 intentos por minuto.
  • •En EEUU, el suicidio de varones de entre 35 y 49 años de edad es la tercera causa de muerte.
  • •El índice de suicidio entre jóvenes en Australia es el más alto del mundo.

WR no tenía un tesoro familiar de recuerdos que le sirviera de parachoques en momentos difíciles; es más, su manera de afrontar la vida se basaba en logros que él esperaba le traerían aceptación y buenas relaciones.

La pregunta que debemos hacernos es, ¿Qué es lo que está impulsando estas tendencias? ¿Qué principios están en juego en nuestra sociedad, que están causando esta interrupción en la construcción de un tesoro familiar de recuerdos? ¿Qué es lo que está impulsando el incremento del aislamiento, la depresión y el suicidio? Podríamos ofrecer una respuesta superficial diciendo que necesitamos pasar más tiempo juntos, y yo podría dar una lista de cosas para hacer (que ya todos conocen) que podrían beneficiar grandemente la construcción de tesoros familiares, pero creería que eso sería como ofrecer un trapo de piso para secar un charco en el piso, en lugar de mostrar dónde cerrar la llave de agua. Creo que el asunto es mucho más profundo que una simple lista de cosas para hacer.

¿Cómo podemos construir, en nuestra sociedad, un sistema de valores que resalte las relaciones familiares y las amistades, y minimice los impactos negativos que tiene el no cumplir con objetivos o no lograr los resultados deseados? Nuestro viaje comienza con los supuestos que tenemos acerca de la fuente de vida. Veremos esto con más detalle en el siguiente capítulo, pero por ahora sentaremos algunas bases. Al pensar en sistemas de valores, creo que existe un ingrediente principal que debemos considerar, el cual inmediatamente trae otros dos ingredientes: