Mi Amado - Capítulo 14 - Casa de Naipes

Publicado Dic 05, 2013 por Adrian Ebens En Mi Amado Aciertos: 764

Casa De Naipes

Recuerdo una de las primeras veces cuando la luz penetró en mi mente, y comencé a ver cómo los teólogos podían hacer declaraciones tan absurdas. Por años, me desconcertó ver    cómo personas que profesaban creer en la Biblia podían negar una creación literal de seis días, negar el sábado, o creer que las personas van directamente al cielo cuando mueren. Aun peores eran las declaraciones de académicos que negaban la obra de la expiación de Jesús en el Lugar Santísimo, y la purificación del pecado antes de regresar a la tierra.

Estaba sentado en una clase donde se presentaban los libros de Daniel y el Apocalipsis. No se afirmó como un hecho, sino que sólo se sugirió que la visión que Daniel tuvo en el capítulo 7 era una metáfora. Una metáfora significa:

“Una figura retórica en la cual un término o frase se aplica a algo a lo cual no es literalmente aplicable a fin de sugerir una semejanza[1].

Al captar este pensamiento de que las imágenes de Daniel 7 eran una metáfora, sentí que la tierra se abría bajo mis pies y que todo el evento del juicio en Daniel estaba siendo arrasado. La sugerencia era que Daniel y Apocalipsis estaban llenos de símbolos y que lo que Daniel vio en relación con el Hijo del hombre viniendo al Anciano de días también era un símbolo. Sonaba razonable, pero en la investigación que había hecho, eso convertiría la doctrina del juicio y sus enseñanzas conexas (para usar una metáfora) en una casa de naipes con un cimiento de arena cerca de una línea de falla geológica.

El uso de la metáfora existe en muchos lugares de la Biblia. La pregunta es: ¿Cuándo podemos considerar algo como una metáfora donde el significado no debe ser tomado literalmente, y cuándo leemos el texto claramente con un significado literal?

Si vamos a aceptar la Biblia como la palabra de Dios, entonces deberíamos aceptar lo que dice literalmente, si tiene sentido tal y como está y no viola las simples leyes de la naturaleza, de lo contrario, debe entenderse de forma simbólica. Por ejemplo, cuando Jesús dice: "Yo soy la puerta", esto es obviamente un símbolo y es evidente que necesita interpretación. Se entiende que una puerta es un punto de acceso a algo, por lo tanto podemos discernir el significado del símbolo.

Una metáfora sólo tiene poder cuando está conectada a una realidad literal. Si tomamos el fundamento y le aplicamos un entendimiento de sentido figurado, entonces todo el sistema se derrumbará, porque no hay nada sólido sobre lo cual la metáfora pueda construir algo. La regla bíblica de aceptar primero el significado literal que "no viola las leyes sencillas de la naturaleza" es nuestra salvaguardia para que nuestro fundamento no se convierta en arena.

El efecto natural de aplicar una metáfora a algo que puede entenderse literalmente es un significado opuesto. Este pequeño mecanismo para aplicar metáforas a pasajes que se entienden literalmente, estimuló todo el placer de mi niñez para hacer bromas, y me entrenó en la atracción de los opuestos. Estas metáforas peligrosas proporcionaron una puerta para que yo comenzara a ver realidades paralelas con significados opuestos. Recuerdo a un profesor que describía cómo la Biblia cobró vida cuando él comprendió el poder de la metáfora.

Uno de los ejemplos más sencillos de cómo una metáfora puede usarse para hacer que algo parezca lo opuesto a lo que es se relaciona con el sábado.

La Biblia dice:

Acuérdate del día sábado para santificarlo. Éxodo 20:8, KJV.

Si tomamos la palabra sábado y le damos el significado de descanso, podemos demostrar cómo Jesús nos da descanso al citar:

Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Mateo 11:28.

En conclusión, se presenta la idea de que, así como Jesús es nuestro descanso, él cumple los requisitos para este descanso. Descansamos en Cristo, y al descansar en él, estamos cumpliendo este mandamiento espiritualmente. Este proceso convierte la palabra literal "sábado" en una metáfora para descansar en la salvación de Jesús. Pero, si usamos la regla para la interpretación literal, primero encontramos que tiene mucho sentido tal cómo está escrito, por lo que evitamos el significado metafórico que haría que la afirmación pareciese decir lo opuesto a la instrucción que se está dando.

Al regresar a Daniel 7, se nos introduce a muchos símbolos. En lugar de especular acerca del significado de estos símbolos, seguimos otra regla importante y es que la Biblia es su propio intérprete. Si hemos de recibir la Palabra de Dios como nuestro maestro entonces deberíamos estar sujetos a ella en vez de que ella esté sujeta a nuestros deseos para que sea leída de forma determinada.

No hay ninguna necesidad de especular acerca del significado del león, el oso, el leopardo, y la bestia. La Biblia nos dice lo que significan.

Estas cuatro grandes bestias, son cuatro reyes, que se levantarán en la tierra. Daniel 7:17.

En el centro de esta visión dada a Daniel está la observación de un gran juicio y dos figuras claves descritas como el Anciano de días y el Hijo del hombre. Aquí está la narración:

Estuve mirando hasta que fueron puestos tronos, y se sentó un Anciano de días, cuyo vestido era blanco como la nieve, y el pelo de su cabeza como lana limpia; su trono llama de fuego, y las ruedas del mismo, fuego ardiente. (10) Un río de fuego procedía y salía de delante de él; millares de millares le servían, y millones de millones asistían delante de él; el Juez se sentó, y los libros fueron abiertos. (11) Yo entonces miraba a causa del sonido de las grandes palabras que hablaba el cuerno; miraba hasta que mataron a la bestia, y su cuerpo fue destrozado y entregado para ser quemado en el fuego. (12) Habían también quitado a las otras bestias su dominio, pero les había sido prolongada la vida hasta cierto tiempo. (13) Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí con las nubes del cielo venía uno como un hijo de hombre, que vino hasta el Anciano de días, y le hicieron acercarse delante de él. (14) Y le fue dado dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran; su dominio es dominio eterno, que nunca pasará, y su reino uno que no será destruido. Daniel 7:9-14.

Las descripciones de la bestia y el cuerno pequeño son claramente símbolos y su explicación se encuentra en otras partes de este capítulo al igual que en el resto de Daniel. Todo lo demás en esta historia puede ser leído literalmente sin violar ninguna de las leyes de la naturaleza.

Esta escena del juicio que involucra al Anciano de días y al Hijo del hombre es la narración fundacional de la escena de juicio en Daniel 7 que tiene lugar al final de los 2300 días y antes de la segunda venida. Mientras estaba sentado en una conferencia bíblica, la sugerencia de que la visión de Daniel era sólo un símbolo de la justicia de Dios y reflejaba su capacidad para poner fin al pecado, hizo que toda la narrativa afirmara lo opuesto de lo que significaba. El no aplicar primero la regla para la interpretación literal permite que se convierta en polvo la realidad fundamental del Hijo del hombre que es traído al Anciano de días para recibir un reino. ¿Por qué? Porque en realidad no ocurrió; es sencillamente un símbolo. Este es el resultado de ignorar primero la regla para la interpretación literal.

Es sobre este mismo punto donde fui seducido en relación con la enseñanza bíblica del Padre y el Hijo. Me sorprende cómo pude haber creído que Jesús era el Hijo de Dios, y no obstante haber creído en la trinidad al mismo tiempo. Este proceso se hace muy fácil cuando los términos Padre e Hijo se presentan como metáforas del amor de Dios hacia el universo.

Si entendemos que la realidad fundamental de todo el universo gira alrededor de Dios y su Hijo, y luego estos términos se convierten en metáforas, toda la economía cristiana viene a ser como una casa de naipes sobre arenas movedizas.

Una vez que los términos Padre e Hijo dejan de ser literales, la columna vertebral de las Escrituras puede ser distorsionada y formada de acuerdo con lo que queremos que sea. Hacer a Dios a nuestra semejanza viene a ser algo muy sencillo. Toda la idea de que Dios asume papeles utilizando los términos Padre e Hijo cómo símbolos, nos presenta la idea de que Dios se ha hecho a sí mismo a la imagen del hombre. Dios, por decirlo así, entra en una realidad paralela para hacer una declaración moral. El verdadero significado de las declaraciones del Padre que revelan el amor del Padre por su Hijo no deben ser tomadas literalmente, porque de acuerdo con la iglesia, Jesús no es en realidad el Hijo de Dios; este es un papel que él asumió con el fin de salvarnos.

Cuando miro hacia atrás en mi vida, y veo la convergencia de todas las bromas, las películas, las realidades paralelas, las identidades transformadas, y el uso de metáforas peligrosas, también veo que estas cosas apuntaban a un objetivo clave, y era destruir mi capacidad para entrar en una dulce comunión con Dios y su Hijo en el Lugar Santísimo en el cielo. Hasta que pudiese comenzar a entender estos engaños y alejarme de ellos, sería imposible para mí encontrar la entrada al Lugar Santísimo y estar con mi Amado. El Lugar Santísimo es donde el matrimonio se lleva a cabo, por lo que habría sido imposible para mí ser parte de la novia si yo realmente no conociera al potencial Esposo.

La única manera posible para tener una comunión dulce y continua es conocer la verdad acerca de quiénes son en realidad Dios y su Hijo.

Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado. Juan 17:3.

Lo que hemos visto y oído, eso os anunciamos, para que también vosotros tengáis comunión con nosotros; y nuestra comunión verdaderamente es con el Padre, y con su Hijo Jesucristo. 1 Juan 1:3.

Yo deseaba mucho esta comunión con el Padre y el Hijo, pero mi conocimiento de Jesús era confuso debido a la voz y el entrenamiento del tentador. Mi entrenamiento en películas, bromas, y teología metafórica permitió que dejara que estos dos distintos Amados caminaran conmigo como una persona. Los principios de autonomía, las identidades transformadas, y el deseo de obtener respeto a través de los logros estaban siendo adorados sutilmente en una realidad paralela al manso y humilde Salvador del mundo. Mi Amado no me dejaría entrar en la morada secreta del Altísimo mientras yo todavía sentía afecto por el amado de mi niñez. Tenía que haber alguna forma de escapar de esta batalla mental.



[1] www.dictionary.reference.com