El Modelo Divino - 12 - La ceguera de Sansón

Publicado Oct 31, 2012 por Adrian Ebens En El Modelo divino Aciertos: 17,529

12. La ceguera de Sansón

La Biblia nos dice que el cabello no es sólo una cubierta práctica, sino también un símbolo de sumisión.

1 Co 11:15 Por el contrario, a la mujer dejarse crecer el cabello le es honroso; porque en lugar de velo le es dado el cabello.

1 Co 11:10 Por lo cual la mujer debe tener señal de autoridad sobre su cabeza, por causa de los ángeles.

Si vemos cuidadosamente el simbolismo conectado con el cabello observamos algo interesante. Vemos que los hombres en los tiempos bíblicos tenían pelo largo que colgaba de sus caras, y las mujeres tenían cabello largo sobre sus cabezas. Por medio del simbolismo del cabello vemos que la bendición fluye del hombre a la mujer.

Sal 133:2 Es como el buen óleo sobre la cabeza, el cual desciende sobre la barba, la barba de Aarón, Y baja hasta el borde de sus vestiduras;

Vemos en el versículo anterior el aceite que desciende sobre la barba como símbolo del Espíritu. Observe que descendía hasta el borde de sus vestiduras, el símbolo de protección. El cabello largo de una mujer es un símbolo de su sumisión al canal de bendiciones y de que ha recibido el Espíritu de Dios. El cabello largo de una mujer es símbolo de que es fortalecida por el Espíritu mediante su sumisión a su esposo.

En la mayoría de los casos si los hombres tenían el pelo largo, era una vergüenza para ellos, porque ellos representaban el componente del “de quién” del sistema de bendiciones.

1 Co 11:14 La naturaleza misma ¿no os enseña que al varón le es deshonroso dejarse crecer el cabello? 

No obstante, en ciertos casos, algunos hombres tenían el cabello largo, como en el caso del voto nazareno. En tales casos, estos hombres estaban siendo dirigidos en forma especial por el Espíritu Santo y tenían una obra especial que hacer.

Es significativo que Jesús tenía el cabello largo, pero también tenía barba. Vemos en Cristo ambos aspectos de la bendición divina, sobre su cabeza demostrando sumisión a su Padre, y saliendo de su boca reflejándose en la barba.

Sus cabellos, blancos y rizados, le caían sobre los hombros. Primeros Escritos, p. 15, 16.

Luego le quitaban la caña de las manos y le golpeaban con ella la cabeza, de modo que las espinas de la corona le penetraban las sienes, ensangrentándole el rostro y la barba. Primeros Escritos, p. 170

El cabello largo de Cristo era un símbolo de la relación especial y sumisa que él sostenía con su Padre, y la bendición del Espíritu Santo que caía sobre él procedente de su Padre.

Mat 3:16 Y Jesús, después que fue bautizado, subió luego del agua; y he aquí los cielos le fueron abiertos, y vio al Espíritu de Dios que descendía como paloma, y venía sobre él.

Fortalecido y protegido por el Espíritu del Padre, Jesús entonces habló con autoridad:[1]

Jn 3:34 Porque el que Dios envió, las palabras de Dios habla; pues Dios no da el Espíritu por medida. (35) El Padre ama al Hijo, y todas las cosas ha entregado en su mano.

Jn 6:63 El espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida.

Con este pensamiento nos volvemos a la historia de Sansón.[2] Este hombre era un Nazareno y se le había dicho que no se cortara el cabello.

Jue 13:5 Pues he aquí que concebirás y darás a luz un hijo; y navaja no pasará sobre su cabeza, porque el niño será nazareo a Dios desde su nacimiento, y él comenzará a salvar a Israel de mano de los filisteos. 

El cabello largo de Sansón simbolizaba el Espíritu de Dios que le fue dado para que tuviera fuerza sobrenatural.

Al encontrar el camino hacia el lugar Santísimo en el cielo, el adventismo fue dotado con el Espíritu que lo capacitaría para guardar todos los mandamientos de Dios. El movimiento debería recibir una fuerza sobrenatural para predicar el mensaje de Los Tres Ángeles y luego enfrentar el tiempo de angustia de Jacob sin un mediador. 

Allí contemplé a Jesús, el gran Sumo sacerdote, de pie delante del Padre. En la orla de su vestidura había una campana y una granada; luego otra campana y otra granada. Los que se levantaron con Jesús elevaban su fe hacia él en el lugar santísimo, y rogaban: “Padre mío, danos tu Espíritu.” Entonces Jesús soplaba sobre ellos el Espíritu Santo. En ese aliento había luz, poder y mucho amor, gozo y paz. Primeros Escritos, p. 55.

El problema con Sansón es que amaba a mujeres que eran de los filisteos.

Jue 14:1 Y Sansón descendió a Timnat y vio allí a una mujer de las hijas de los filisteos.(2) Cuando regresó, se lo contó a su padre y a su madre, diciendo: Vi en Timnat a una mujer de las hijas de los filisteos; ahora pues, tomádmela por mujer. 

El adventismo comenzó a mezclarse con otros protestantes después de 1888, cuando se levantaron hombres dentro de nuestras filas que deseaban estar más estrechamente relacionados con ellos. Leroy Froom[3] le escribió al presidente de aquel entonces en relación a las reuniones de Martin y Barnhouse:[4]

No sé dónde conducirá todo esto, pero sí sabemos que hemos ganado amigos en un poderoso círculo –amigos que creen que hemos sido tratados injustamente. Leroy Froom a R. R. Figuhr, 26 de abril de 1955.

Al igual que Leroy Froom no sabía dónde conducirían estas reuniones con Barnhouse and Martin, Sansón no tenía idea de dónde le llevarían sus aventuras con Dalila.

El secreto de la fuerza de Sansón estaba en su cabello, y el secreto de la fuerza del adventismo estaba en su conocimiento de Daniel 8:14, lo cual abrió la puerta del Lugar Santísimo y nos permitió recibir el verdadero poder del Espíritu Santo.

Así como Sansón neciamente compartió su secreto con Dalila, quien había sido empleada por los filisteos, así también el adventismo cedió su fuerza al alterar muchas cosas que nos enseñaban el camino hacia el Lugar Santísimo. La más notable fue el cambio del Dios que adorábamos. Observe cuidadosamente la confesión encontrada en Preguntas sobre Doctrina, p. 21. (de la versión en inglés).

  1. 1.Que Dios es el Creador soberano, sustentador y gobernador del universo, y que él es eterno, omnipotente, omnisciente, y omnipresente.
  2. 2.Que la Deidad, la trinidad, consta del Padre, Cristo el Hijo, y el Espíritu Santo.

Leroy Froom jugó un papel clave en la preparación del libro Preguntas sobre Doctrina. Sin duda alguna él estaba de acuerdo con los credos protestantes históricos. Note estas declaraciones:

¿Puedo hacer aquí una confesión franca y personal? Cuando tiempo atrás, entre 1926 y 1928, nuestros líderes me pidieron que diera una serie de estudios sobre el Espíritu Santo que abarcara los institutos ministeriales de la Unión Norteamericana de 1928, descubrí que, aparte de los indicios inestimables que encontré en el Espíritu de Profecía, prácticamente no había nada en nuestra literatura estableciendo una exposición bíblica solida en este enorme campo de estudio. No había libros publicados previamente que sirvieran de guía para esta cuestión en nuestra literatura. Leroy Edwin Froom, Movement of Destiny, p. 322

Me vi obligado a investigar una veintena de libros valiosos, escritos por hombres fuera de nuestra fe. Hombres como Murray, Simpson, Gordon, Holden, Meyer, McNeill, Moody, Waugh, McConkey, Scroggie, Howden, Smith, McKensie, Mcintosh, Brooks, Dixon, Kyle, Morgan, Needham, Pierson, Seiss, Thomas, West, y varios otros –como indicios iniciales y sugerencias, y para abrir perspectivas que señalaban hacia un estudio personal intensivo. Una vez conseguidas, comenzé por ahí, pero indudablemente fueron de mucha ayuda al principio. Y veintenas, incluso cientos, podían confirmar la misma sobria convicción: que algunos de estos hombres a menudo tenían una comprensión más profunda de las cosas espirituales de Dios, de la que muchos de nuestros propios hombres tenían entonces acerca del Espíritu Santo y la vida triunfante”. Leroy Edwin Froom, Movement of Destinty, p. 324

¿Cómo es posible que hombres de las iglesias que habían rehusado entrar al Lugar Santísimo por fe en Jesús en 1844, pudieran recibir discernimiento espiritual más profundo en las cosas de Dios que los que estaban entrando al Lugar Santísimo? ¿Acaso no nos dijo la profeta cuál era el espíritu que estaba cayendo sobre aquellos que habían rechazado la obra de Cristo en el Lugar Santísimo?

Me di vuelta para mirar la compañía que seguía postrada delante del trono y no sabía que Jesús la había dejado. Satanás parecía estar al lado del trono, procurando llevar adelante la obra de Dios. Vi a la compañía alzar las miradas hacia el trono, y orar: “Padre, danos tu Espíritu.” Satanás soplaba entonces sobre ella una influencia impía; en ella había luz y mucho poder, pero nada de dulce amor, gozo ni paz. El objeto de Satanás era mantenerla engañada, arrastrarla hacia atrás y seducir a los hijos de Dios. Primeros Escritos, p. 55.

Al expresar una creencia en Dios en común con credos conservadores protestantes, el Adventismo alteró toda su comprensión de la obra de intercesión de Cristo. Esto no se comprendió al principio, ya que estos cambios fueron fundacionales, no superficiales, y bien profundos y ocultos a primera vista. Algo que sí se notó fue el cambio en el énfasis sobre la expiación en el Lugar Santísimo. M. L. Andreasen[5], clamó a voz en cuello a través de sus Cartas a las iglesias. Su advertencia tenía validez, aunque él también estaba en las mismas arenas movedizas que sus hermanos en relación a la trinidad. Tanto Froom como Andreasen tuvieron su papel en hacer que muchos adventistas salieran del Lugar Santísimo. La teología de la “generación final” de Andreasen, desprovista de la comprensión de 1888 acerca de la obra intercesora de Cristo, condujo a un movimiento conservador en el Adventismo que predicaba un estándar elevado, pero sin el conocimiento de un Mediador que había heredado todas las cosas de su Padre.[6] El espíritu de este movimiento frecuentemente ha sido agresivo, estridente y con un estilo casi de boxeador. La falta de este conocimiento sesgó la comprensión de la justificación por la fe y fue causa de desesperación para muchos adventistas. Después del empuje de los conservadores, un movimiento de contrapeso, encabezado por varios eruditos adventistas armados con el énfasis de Froom de “la expiación completa en la cruz”, abrió la puerta de regreso al Lugar Santo, y rascó el comezón de las orejas de los pobres santos adventistas que estaban cansados de “la generación final” de Andreasen. Estos estudiosos hablaron con la boca de las serpientes abrasadoras que les habían mordido.

El libro Preguntas sobre Doctrina simboliza las tijeras en las manos de Dalila que se llevó la fuerza del adventismo,[7] y estableció el camino para que le sacaran los ojos con la confesión fundamental de 1980. Fue en ese momento de confesión que los filisteos se regocijaron de haber conquistado al adventismo.

Todo el entrenamiento de Sansón, los estándares y estilo de vida, fueron devorados a través de su deseo por unirse a una mujer extraña. De la misma manera, el entrenamiento y el alto llamado del adventismo fueron arrasados por desear a las hijas de Babilonia.

La confesión de fe que afirmó que estábamos de común acuerdo con los credos de protestantes conservadores era una firme declaración que decía: “No queremos que éste hombre reine sobre nosotros”. (Lucas 19:14). [8] Se le mostró la puerta de salida al amado Hijo de Dios con la impresión y circulación del libro Preguntas sobre doctrina. Con el rechazo de Cristo, nuestras instituciones educativas fueron arrasadas por serpientes abrasadoras infectadas con la alta crítica, métodos modernos de escribir la historia, y los métodos científicos consistentes con la teoría evolucionista. Un artículo en la revista Newsweek de 1971 documenta con precisión como el Adventismo fue barrido por fuerzas demoníacas. Observemos el análisis del artículo del Dr. Pipim:

La estrategia para cambiar al adventismo. Pero el artículo también pasa a mencionar un desarrollo asombroso en la iglesia. La revista destacó los esfuerzos de “los liberales en la IASD, a quienes les gustaría recobrar la antigua tradición de disidencia de los adventistas. De acuerdo a los liberales, “usted encontrará pocos profesores de seminario que admiten la teoría de los 6,000 años, y muchos adventistas ya no creen que los días de la creación consistieron cada uno de 24 horas”. Los liberales también acusan de que “tradicionalmente los adventistas han dado una interpretación demasiado literal del segundo advenimiento, pensando que estaba sólo a la vuelta de la esquina, y fracasaron en reconocer el poder de esa doctrina para motivar a los cristianos a cambiar el mundo en derredor”. Y en el tiempo en que se esperaba que los adventistas demostraran un gran interés en eventos de los últimos días, (conocidos técnicamente como escatología apocalíptica), según la opinión de los eruditos liberales adventistas, “la iglesia fue fatalmente herida con paranoia escatológica”.

Es significativo, que el artículo de la revista Newsweek también afirmó la estrategia del adventismo liberal para reinterpretar las doctrinas históricas de la iglesia sobre la creación, el segundo advenimiento, y los eventos de los últimos días: “Como un primer paso para recobrar el espíritu disidente del pasado, los adventistas liberales sostienen que la iglesia debería liberarse de su dependencia de un literalismo bíblico exagerado”. Samuel Pipin, Receiving the Word, p. 75[9]

La serpiente más grande que hirió al adventismo se reveló en ese deseo de “liberarse a sí mismo de la dependencia de un litaralismo bíblico exagerado”. En el rechazo de un Hijo literal de un Padre literal, nuestra iglesia se volvió primero a un Padre y un Hijo metafóricos, lo que a la vez abrió las puertas a la iglesia ya embriagada, hacia un sistema completo de filosofía intelectual. Fueron echados por tierra el santuario literal; el Hijo literal del hombre, que tomó nuestra naturaleza; el pastor literal masculino; para muchos la semana literal de seis días; y la victoria literal sobre el pecado. Estas y muchas otras doctrinas fueron dejadas de lado en ciega embriaguez.[10] ¡Tan ciertas son las palabras de Leroy Froom, que no sabía dónde conduciría todo esto!

Una de las evidencias de esta ceguera que se apoderó de nosotros es la confesión del presidente de la Conferencia General de aquel entonces en relación a la introducción de las nuevas Creencias Fundamentales:

Así que es importante que nos fijemos en esta declaración cuidadosamente y que cuando hayamos terminado de verla, saber que no hemos hecho nada violento, que no hemos permitido que nada se haya erosionado o debilitado, sino que hemos fortalecido y ayudado, y tal vez llegado a tener más lucidez y claridad.

No estamos sugiriendo cambiar ninguna creencia ni doctrina que esta iglesia ha mantenido. No tenemos ningún interés en derrumbar ninguno de los fundamentos del Adventismo histórico. Este documento no está diseñado para eso, ni para abrir una puerta para que se haga eso. Debería quedar claro que no estamos añadiendo nada, ni tampoco estamos quitando nada en términos de teología adventista histórica. Estamos tratando de expresar nuestras creencias de forma que sean entendidas hoy día. N.C. Wilson, Review and Herald, abril 23 de 1980.

Tengo la certeza que nuestro presidente en ese entonces quiso decir exactamente lo que dijo. Él no creía que la iglesia estaba cambiando cosa alguna. No obstante, habiendo rechazado la protección del Hijo de Dios en la publicación de Preguntas sobre Doctrina que estaba de acuerdo con los credos protestantes conservadores, sólo podemos sentir lástima por cualquier persona que ha sido cegada por la neblina metafórica que acompaña a tales confesiones trinitarias. De ninguna manera estoy condenando al presidente. Yo estuve tan ciego como lo estuvo él. Por nada del mundo tiraré la primera piedra. Sin embargo, estos son los hechos históricos, y el remedio apropiado solamente se administra después de un diagnostico correcto.

Como un testamento a la ceguera que nos aseguró que no estábamos cambiando nada, escuchamos la evaluación 13 años mas tarde en las siguientes palabras:

La mayoría de los fundadores del adventismo del séptimo día, no podrían unirse a la iglesia hoy si tuvieran que suscribirse a las creencias fundamentales de la denominación. Más específicamente, la mayoría no podría estar de acuerdo con la creencia número 2, la cual tiene que ver con la doctrina de la trinidad. George Knight, Ministry, 10 de octubre de 1993.

Si no estábamos cambiando nada, y si no estábamos destruyendo los fundamentos históricos del adventismo, entonces, ¿por qué nuestros pioneros no podrían unirse a la iglesia? Muchos han sugerido que esto era solamente una mentira para esconder una agenda más profunda. ¿Puede usted acusar a un hombre ciego y embriagado de mentir? Sería difícil afirmar tal confesión en una corte.

Así que el adventismo está ahora moliendo maíz para los filisteos y alimentando a su reino en lugar del reino de los cielos. ¡Algunos hemos recobrado nuestros sentidos después de años de vivir sin fuerzas, sin ojos, y sin cabello!

¿Quién es el pequeñuelo que guiará al adventismo al secreto del poder de Babilonia, este niño de los filisteos que guiará al adventismo hasta los pilares de Babilonia para que sean aplastados? Hay que meditar sobre estas cosas mientras lamentamos la ceguera del adventismo. ¿Quién fue el Elí del Adventismo que estaba ciego a la obra que estaba tomando lugar en las décadas de 1940 y 1950, permitiendo que sus hijos Ofni (el boxeador) y Finees (la boca de la serpiente), sacaran el arca del Lugar Santísimo? Hay que meditar y orar respecto a todas estas cosas.

Además de mi búsqueda para presentar ante ustedes líneas de pensamientos que le den contexto a nuestra situación presente, también les hago una apelación: que sean amables con los líderes de la iglesia adventista, muchos de los cuales están embriagados con vino, han recibido picaduras de serpientes abrasadoras llenas de veneno, y a la vez están sufriendo de ceguera y de calvicie.

Recordemos que muchos grupos que se han levantado en el Adventismo profesando una creencia en el Hijo unigénito han descendido de la misma historia y su ceguera no les permite ver el modelo divino, y en ese dolor causado por las serpientes, han desechado su alianza a la iglesia remanente. Tratemos de ser pacientes unos con otros a medida que tratamos de desintoxicarnos del veneno de la serpiente que todos hemos heredado.

Es solamente la misericordia de Dios lo que ha permitido que algunos estemos semi-coherentes. A algunos de nosotros se nos ha concedido ver a hombres como árboles que caminan. Clamemos al Hijo de David para que tenga misericordia sobre todos nosotros y nos devuelva nuestra vista, porque ciertamente no hay una visión manifiesta en la tierra. (1 Samuel 3:1).

Recordemos la historia de Jesús en Mateo 20. Había dos hombres ciegos:

 

Mt 20: 32-34 Y dos ciegos que estaban sentados junto al camino, cuando oyeron que Jesús pasaba, clamaron, diciendo: ¡Señor, Hijo de David, ten misericordia de nosotros!

Uno de los hombres ciegos es la iglesia que ha rechazado al Hijo de Dios y ha abandonado a nuestro divino esposo, el “de quién”. El otro hombre ciego representa a aquellos que han rechazado a su amada iglesia; el canal, el “por quién”, la prometida de Cristo. Ambos tenemos que preguntarle a nuestro Salvador:

Mt 20:32-34 Y deteniéndose Jesús, los llamó, y les dijo: ¿Qué queréis que os haga? (33) Ellos le dijeron: Señor, que sean abiertos nuestros ojos. (34) Entonces Jesús, compadecido, les tocó los ojos, y en seguida recibieron la vista; y le siguieron.

Que Jesús tenga compasión de todos nosotros por nuestra ceguera, una ceguera que vino porque rechazamos la protección y provisión de nuestro Pariente cercano y Redentor. Hemos rehusado que su manto nos cubra.

Que nuestra oración sea: “Señor, que sean abiertos nuestros ojos”.

 

 

 

 

 

 

 



[1] Nunca antes los ángeles habían escuchado una oración tal como la que ofreció Cristo en su bautismo, y estuvieron dispuestos a ser los portadores del mensaje del Padre para su Hijo. ¡Pero, no! Directamente del Padre procedió la luz de su gloria. Se abrieron los cielos, y rayos de gloria descansaron sobre el Hijo de Dios y tomaron la forma de una paloma, en apariencia bruñida de oro. La forma semejante a la paloma era un emblema de la humildad y amabilidad de Cristo. Mientras que la gente permaneció muda de temor y asombro, sus ojos fijos en Cristo, de los cielos abiertos se oyeron las palabras: “Este es mi Hijo amado, en quien tengo contentamiento”. Estas palabras de confirmación fueron dadas para inspirar fe a aquellos que presenciaban la escena, y fortalecer al Salvador para su misión. A pesar de que el hijo de Dios estaba revestido de humanidad, Jehová, con su propia voz, le aseguró que era Hijo del Eterno. En esta manifestación a su Hijo, Dios acepta y exalta a la humanidad a través de la excelencia de su amado Hijo. Review and Herald, 21 de enero de 1873.

[2] La Biblia ha acumulado y reunido sus tesoros para esta última generación. Todos los grandes eventos y las solemnes transacciones de la historia del Antiguo Testamento, han sido repetidas y se están repitiendo en la iglesia en estos últimos días. Mensajes Selectos, tomo 3, p. 387

[3] Leroy Froom fue un ministro y teólogo adventista de gran influencia. Él jugó un papel central en las discusiones del adventismo con representantes de otras denominaciones protestantes. Su obra histórica titulada Conditionalist Faith of our Fathers, revela su devoción a Athanasio y la trinidad. “Athanasio (c. 297-373), obispo de Alexandria y el teólogo más prominente del cuarto siglo, es llamado comúnmente “el defensor de la ortodoxia”, debido a su éxito perceptible sobre la enseñanza de la deidad eterna de Cristo, en la batalla acerca de la Deidad, contra los prolongados ataques del Arianismo”. Conditionalist Faith of our Fathers, Tomo 1, p. 1061.

[4] La publicación de Questions on Doctrine [Preguntas sobre Doctrina], creció de una serie de conferencias entre unos pocos portavoces adventistas y representantes protestantes de 1955 a 1956. La raíz de esta conferencia se originó de una serie de diálogos entre el Presidente de la Conferencia de Pennsylvania, T. E. Unruh, y el maestro bíblico y editor de revista Donald Grey Barnhouse. Unruh estaba especialmente preocupado debido a una critica mordaz escrita por Barnhouse acerca del libro de Elena de White Steps to Christ [El camino a Cristo]. Unruh le había enviado una copia del libro en 1949. En la primavera de 1955 Barnhouse comisionó a Walter Martin a escribir un libro acerca de los adventistas del séptimo día. Martín pidió una reunión con dirigentes adventistas para cuestionarlos acerca de sus creencias. – Wikipedia, http://en.wikipedia.org/wiki/Questions_on_Doctrine.

[5] “Milian Lauritz Andreasen (1876-1962), fue un teólogo adventista del séptimo día, pastor y autor. Fue uno de los más prominentes e influenciales teólogos durante las décadas de 1930 y 1940. Andreasen promovió la enseñanza conocida popularmente como la teología de la última generación, muy controversial debido a su punto de vista sobre la expiación y la salvación. Andreasen fue muy conocido por sus protestas en contra de los dirigentes de la iglesia adventista durante los últimos años de su vida”. Wikipedia

[6] Ver mi presentación – “The Heart of the 1888 Message”. [“El centro del Mensaje de 1888”] (En inglés). http://vimeo.com/2069949.

[7] Jer 7:28-29 Les dirás, por tanto: Ésta es la nación que no escuchó la voz de Jehová su Dios, ni admitió corrección; pereció la verdad, y de la boca de ellos fue cortada. (29) Corta tu cabello, y arrójalo, y levanta llanto sobre las alturas; porque Jehová ha aborrecido y dejado la generación objeto de su ira.

[8] La historia se repite. Hoy día encontramos los mismos falsos razonamientos entre los dirigentes y los ministros que la gente hallaba cuando Cristo estaba en la tierra.

 

Consideremos las palabras de Cristo: “Mirad que nadie os engañe”. Los judíos se engañaron a sí mismos. No fue por falta de luz y evidencia que Cristo no fue recibido, creído y honrado como el Mesías; era la maldad, los celos, y el prejuicio que ataba a un gran número con su gran poder. Las mentes nubladas de prejuicio, deformadas por la envidia y la pasión malsana, no vendrían a la palabra de Dios para decidir. Los que se sentaban en el sillón de Moisés inculcaron en la mente del pueblo su falsa interpretación de las Escrituras.” Signs of the times, Julio 23, 1896.

[9] Cursiva en el original

[10] Ver mi sermón “The Inroads of Spiritualism” [Los avances del espiritualismo]. (En inglés). http://vimeo.com/15862381. Ver también el capítulo 25 de mi libro El regreso de Elías. Disponible en Amazon.com