El Modelo Divino - 7 - Descansando en el Canal

Publicado Oct 31, 2012 por Adrian Ebens En El Modelo divino Aciertos: 1,147

7. Descansando en el Canal

 

Recuerdo claramente haber orado al Señor mientras estaba enojado con respecto a lo que estaban haciendo algunos líderes de iglesia en aquel tiempo. Algunos estaban permitiendo música mundana, guardando silencio en cuestiones de normas, y permitiendo que oradores dudosos se dirigieran a nuestro pueblo. Estaba desahogando mi corazón ante el Señor sobre estas cosas con un sentido de frustración hacia el liderazgo por permitir que esto sucediera.


No recuerdo con exactitud la impresión que tuve, pero en esencia, yo le estaba dando más poder al liderazgo del que bíblicamente debería y esto tenía que ver con la mayor parte de mi frustración. Se me recordó que toda autoridad proviene de Dios y que él no está ciego ante los errores del liderazgo. Me di cuenta que mucho de mi enojo era falta de fe y que Dios estaba al control de la situación.


En otra ocasión, me sentía muy hostil hacia mi padre porque percibía injusticia de su parte. Quería su bendición en un asunto, pero terminé con una maldición. Nuevamente mientras desahogaba mi frustración ante el Señor, me sentí fuertemente impresionado, “Tu padre no es Dios, y esperas de él más de lo que te puede dar. Esta es la fuente de tu frustración”.


Esta ha sido una lección difícil de aprender, pero una que es vital para hábilmente enfrentar los fracasos de los líderes sin que nuestra decepción se convierta en rebelión.


Dentro del modelo divino, las Escrituras revelan varios relatos donde la persona del “por quién” quiso manipular a la persona del “de quién” para obtener lo que deseaba. El caso de Rebeca instruyendo a Jacob para que engañara a su padre y así asegurar los derechos de la primogenitura, es un ejemplo notable. Isaac resistió la Palabra profética donde el mayor serviría al menor y decidió darle la primogenitura a Esaú. Rebeca reveló su falta de fe en Dios, olvidando que fue él quien le dijo que Esaú serviría a Jacob. Ella decidió asegurar la bendición a través de un engaño, lo que trajo consigo una maldición terrible. Nunca volvió a ver a Jacob después que él huyó a la casa de su tío.


En otra situación, vemos cómo Raquel se vuelve hostil hacia Jacob cuando ella no puede tener hijos:

Gen 30:1 Viendo Raquel que no daba hijos a Jacob, tuvo envidia de su hermana, y decía a Jacob: Dame hijos, o si no, me muero.

Raquel cayó en la trampa de atribuirle a Jacob más poder del que él tenía haciendo que ella actuara agresivamente hacia él. La agresión de Raquel trajo una maldición rápida de su marido, recordándole en forma contundente que él no era Dios.

Gen 30:2 Y Jacob se enojó contra Raquel, y dijo: ¿Soy yo acaso Dios, que te impidió el fruto de tu vientre?

Hay varios ejemplos en las Escrituras de personas en posiciones subordinadas que carecían de la confianza que Dios estaba al control y al tomar las riendas en sus propias manos, trajeron una maldición sobre sí mismas.


Un ejemplo que me gustaría compartir es el caso de Ahitofel.


Ahitofel era uno de los consejeros de David pero también era el abuelo de Betsabé. Compare 2 Sam 11:3 con 2 Sam 23:34. Ahitofel tenía muy buena razón de sentirse frustrado con David por acostarse con su nieta, trayendo pecado sobre Israel. Él también podría haber simpatizado con Absalón por la carencia de disciplina de David cuando Amnón, el medio hermano de Absalón violó a su hermana. Ver 2 Sam 13.

 

A Ahitofel le pareció que David iba a salirse con la suya a pesar de sus prácticas pecaminosas, así que apoyó la rebelión de Absalón para tomar el trono de David. Las Escrituras revelan que el Señor revocó el consejo de Ahitofel y los hombres de David ganaron la batalla. Ahitofel conocía su destino y antes de que lo encontraran, se ahorcó. Ver 2 Sam 17:1-23.


Los planes de Ahitofel fueron cuidadosamente elaborados y casi tuvo éxito, pero como David era el ungido de Jehová, sus planes terminaron en desastre. El caso de Ahitofel siempre se ha mantenido en mi mente como una advertencia para quienes quieren derribar al liderazgo corrupto sin un así dice Jehová.


En contraste con Ahitofel, David esperó en el Señor para enfrentar a Saúl. David tenía muchas más razones para quitarle el liderazgo a Saúl, que Absalón a David. No obstante, David no pondría su mano sobre el ungido de Jehová. Aun cuando él fue ungido por Samuel para ser rey, esperó en Dios para que él trajera juicio sobre Saúl. Vemos el respeto profundo por la autoridad cuando David se lamentó por Saúl después de su muerte y escribió estas palabras:

2 Sam 1:23 Saúl y Jonatán, amados y queridos; inseparables en su vida, tampoco en su muerte fueron separados; más ligeros eran que águilas, más fuertes que leones.

Un hombre que pone su confianza en Dios puede darse el lujo de ser amable con aquellos que lo odian. Saúl odiaba a David y por mucho tiempo intentó matarlo, y esta fue la respuesta de David. Pido a Dios que su ejemplo resuene en nuestras mentes cuando consideremos la apostasía actual.


La clave para descansar en el canal de bendición es tener un conocimiento personal de Dios y su Hijo. Los que estudian las Escrituras con discernimiento saben que nuestro Padre es la Fuente de toda vida y que nada escapa su atención. Saben que nadie puede tener ningún poder a menos que le sea otorgado por Dios. Este fue el secreto de Cristo cuando estuvo frente a Pilato.

Jn 19:10,11 Entonces le dijo Pilato: ¿A mí no me hablas? ¿No sabes que tengo autoridad para crucificarte, y que tengo autoridad para soltarte? (11) Respondió Jesús: Ninguna autoridad tendrías contra mí, si no te fuese dada de arriba; por tanto, el que a ti me ha entregado, mayor pecado tiene.

Jesús estuvo frente a Pilato y el poderío de Roma. Fue golpeado, azotado y vio la muerte cara a cara. Lo que Pilato estaba haciendo era débil, cobarde y corrupto. Jesús tenía el poder para revelar esta corrupción y liberarse en cualquier momento. Por lo menos podía haber hablado con Pilato de una manera que lo motivara a dejarlo libre. Añádale a esto a que Jesús fue llevado ante Pilato por una iglesia corrupta, que se encontraba hasta el cuello en apostasía. Mas Jesús permaneció calmo y lleno de sabiduría:

Jn 19:11 “Ninguna autoridad tendrías contra mí, si no te fuese dada de arriba”.

¡Qué lección para nosotros! Todo poder proviene de Dios. Ni un pajarillo cae en tierra sin el conocimiento de nuestro Padre. Podemos descansar en el canal de bendición a sabiendas de que:

Prov 21:1 (LBLA) Como canales de agua es el corazón del rey en la mano del SEÑOR; Él lo dirige donde le place. 

Contemplemos a Cristo, el sumiso Hijo de Dios, quien confió en el Padre en todas las situaciones y nunca hizo nada para defenderse, incluso para salvar su propia vida. He aquí el segundo secreto para aquellos que descansan en el canal; ven que el Hijo de Dios no hace nada por sí mismo. Sólo hace lo que el Padre le dice y nada más.


Consideremos que en el corazón de la gran controversia está la cuestión de someternos a una autoridad que Dios ha puesto en nuestras vidas. Lucifer rehusó someterse a la autoridad de Cristo quien fue delegado por su Padre como Soberano del cielo. El espíritu de resistencia hacia la autoridad y el deseo de exponer, avergonzar y humillarles es el mismo espíritu de Satanás. Los que hacen esto no conocen a Cristo ni el poder de Dios.


Lo último que quisiera mencionar que me ayudó a descansar en el canal de bendiciónes es discernir la mentira poderosa de la serpiente acerca del poder inherente que todos están en peligro de aplicar al liderazgo. Una de las cosas que ocasiona que les demos demasiado poder a los líderes, es la creencia de que ellos tienen poder para hacer lo que quieren. La otra cara de la moneda es que nos imaginamos que los líderes tienen el poder de darnos lo que queremos. Fue este modo de pensar lo que condujo a Israel a desear tener un rey sobre ellos.

1 Sam 8:19-20 Pero el pueblo no quiso oír la voz de Samuel, y dijo: No, sino que habrá rey sobre nosotros; (20) y nosotros seremos también como todas las naciones, y nuestro rey nos gobernará, y saldrá delante de nosotros, y hará nuestras guerras.

Este concepto de liderazgo no es parte del canal de bendición, más bien es el espíritu del anti-cristo. Reemplaza a Dios con un ídolo humano. Note lo que dice el Señor:

1 Sam 8:7 Y dijo Jehová a Samuel: Oye la voz del pueblo en todo lo que te digan; porque no te han desechado a ti, sino a mí me han desechado, para que no reine sobre ellos.

En este caso, el deseo por un líder estaba convirtiendo a un potencial “por quién” en la autoridad suprema del “de quién”. Esto es exactamente lo que la iglesia de Roma ha hecho a través del Papa. El líder ejerce autoridad absoluta en su propio derecho. Dotar a un hombre con tal autoridad es el proceso natural de la idolatría; la creación de un líder va tras el deseo de un corazón carnal, y el deseo de un corazón carnal es gobernar independientemente de otra autoridad. La forma más sutil de esta idolatría es la creencia trinitaria que coloca a Jesús como independiente pero co-igual con respecto al Padre, debido a sus propias cualidades inherentes. La adoración al Jesús adventista trinitario es la adoración de un ser que no está bajo autoridad absoluta. El rechazo total de la herencia del Hijo es lo mismo que el rechazo del Padre, tal como Israel rechazó a Jehová en los días de Samuel. Tal adoración puede conducir fácilmente al espíritu de despotismo que fue manifestado en Saúl.

El descansar en el canal no es sólo la aceptación de las agencias del “por quién” que Dios ha puesto en nuestras vidas, sino que también es un rechazo de cualquier intento de elevar a alguien a la posición suprema del “de quién”.