La Justicia por la Fe- Simplificada

Publicado Oct 27, 2016 por John Boskovic En Evangelio Eterno

La justicia por la fe - simplificada.

 

 

No, no es lo que usted cree, pero es a quién usted le cree.

Romanos 10: 3 Porque ignorando la justicia de Dios, y procurando establecer la suya propia, no se han sujetado a la justicia de Dios.

Muchos piensan como yo también solía, que la justicia consiste en las realizaciones, en el rendimiento o en los hechos de su vida. Mientras que éstos proceden de y reflejan su justicia, no son la justicia misma. Entonces, ¿qué es lo que uno está tratando de establecer, cuando uno va intenta establecer la justicia propia, o qué es lo que uno está recibiendo cuando piensa en tener justificación por la fe?

¿Qué es justicia?

La justicia es el juicio. Aparte del juicio, no hay justicia. De quien sea el juicio establece de quien es la justicia. Mi juicio es mi justicia, que es lo que yo juzgo como correcto, incorrecto, bueno o malo; tu juicio es tú justicia; es lo que juzgas como correcto, incorrecto, bueno o malo. Es el juicio lo que uno utiliza para "justificarse" a sí mismo. La justicia de Dios es su juicio. Es lo que él juzga como correcto, incorrecto, bueno o malo. Su juicio es su justicia. El juicio y la justicia no se pueden separar.

Job 40: 6-8 Entonces respondió Jehová a Job desde un torbellino, y dijo: Ciñe tus lomos ahora como varón: Yo te preguntaré, y tú me contestarás. ¿Invalidarás mi juicio? ¿Me has de condenar, para justificarte a ti?

¿Qué es la fe?

La fe es lo que establece el juicio. En cuyo juicio vivo revela a quién le creo. En cuyo juicio vivas revela a quién le crees. La fe establece a quién usted le cree; cuál juicio aceptas. De quien sea el juicio por el cual vivo, del tal es la justicia que obtengo, y queda determinado a quién le creo. A Quien le creo, cuyo juicio Creo y recibo es cuya justicia obtengo.

Rom 1:17 Porque en él la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá.

Con el fin de tener la justicia que es de Dios, simplemente tengo que vivir a la luz de su juicio. Con el fin de vivir en la luz de su juicio, necesito creer en él, confiar en él lo suficiente como para apartarme de mi propio juicio y recibir su juicio. Con el fin de salir de mi propio juicio y recibir su juicio tengo que querer hacer su voluntad. De quién escuche el juicio determina a quién le creo, cuál justicia obtengo y lo que hago.

Por lo tanto, la justificación por la fe no es un punto basado en alcanzar,

Más bien, un punto acerca de escuchar;

Un punto basado en pertenecer; un punto acerca de a quién le creo.

Así como un niño que confía recibe el juicio de su padre, así también he descubierto su justicia en su juicio.

Luc 18:17 De cierto os digo, que el que no reciba el reino de Dios como un niño, de ninguna manera entrará en él.

Esta es la fe del Hijo de Dios. Él no tiene su propia justicia. Su justicia es la de su padre por la fe. Así es como él es la imagen misma del Padre. Cristo dijo:

Juan 5:30 puedo yo de mí mismo hacer nada: como oigo, juzgo: y mi juicio es justo; porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del Padre que me envió.

Juan 7:18 El que habla por sí mismo su propia gloria busca; pero el que busca la gloria del que le envió, éste es verdadero, y no hay en él injusticia.

Juan 12:49 Porque yo no he hablado de mí mismo; el Padre que me envió, él me dio mandamiento de lo que he de decir, y lo que he de hablar.

Así, la próxima vez que quieras algo, o que vayas a decir algo, pregúntate: ¿De quién es el juicio? Del tal es la justicia. Su reacción podría ser: ¿qué hay de malo en eso? ¡Justicia! Su juicio es el resultado, suma y la elección de todos sus intereses, metas, propósitos, conocimiento, el deseo, la comprensión, valores, voluntad. Esa es su justicia. Y el mandamiento es:

Mar 12:30 Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y ​​con toda tu mente y con todas tus fuerzas: este es el primer mandamiento.

¿Cómo alcanzo al juicio de Dios para poder vivir en él?

¿Cómo vivo en su juicio?

El juicio no está disponible, aparte de la persona. Con el fin de tener el juicio de Dios debo ganar audiencia con él. Con el fin de vivir de acuerdo a su juicio, debo permanecer en audiencia con él.

Isa 55: 6-7 Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cerca: Que el malvado abandone su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, quien tendrá misericordia de él; y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar.

Pro 3: 5-7 Fíate de Jehová de todo tu corazón; y no te apoyes en tu propia prudencia. En todos tus caminos lo reconócelo, y él enderezará tus veredas. No seas sabio en tu propia opinión: Teme a Jehová, y apártate del mal.

Sal 32:8-9 Yo te enseñaré y te instruiré en el camino que debes seguir; seré tu consejero y estarán mis ojos sobre ti. No seas sin entendimiento, como el caballo y el mulo: con la brida y el freno hay que sujetar su ímpetu; de lo contrario, no se acercan a ti.

Para que Dios sea capaz de guiarme con su ojo, debo mirar a través de su ojo, o de lo contrario seré sólo como un caballo o como una mula. Mirar a través de su ojo debo permitirle que me muestre lo que ve, cómo percibe, lo que piensa; Su juicio.

Todo comenzó cuando oré por primera vez: "Padre, dime lo que me quieres decir. ¿Qué estás pensando? ¿Cuáles son tus pensamientos? Háblame para que yo sepa el camino y vivir en él. Yo no te conozco, (he oído y leído todo tipo de cosas acerca de ti.) No conozco tu voz. Pero, tú has creado mi mente, has creado mis oídos, y sabes cómo hablarme. Háblame de tal manera que yo sepa que eres tú y que pueda entender lo que me estás diciendo."

Y lo hizo, y lo hará a todos los que acudan a él buscando hacer su voluntad.

Isa 55: 1-3 A todos los sedientos: Venid a las aguas; y los que no tienen dinero; venid, comprad y comed; Venid, comprad vino y leche sin dinero y sin precio. ¿Por qué gastáis el dinero en lo que no es pan? ¿Y vuestro trabajo en lo que no sacia? Oídme atentamente, y comed del bien, y vuestra alma se deleitará con manjares. Inclina tu oído, y venid a mí; oíd, y vivirá vuestra alma; y haré con vosotros pacto eterno, las misericordias firmes a David.

¡Fue entonces cuando descubrí su juicio! Y, por tanto, he descubierto su justicia, no como quién extiende el brazo para tomarla, sino mientras Él la trabaja en mí. Ahora ya no tengo miedo del día del juicio porque ya no estoy aplazando el juicio para aquel día, sino que estoy recibiendo el juicio de mi Padre (del juez) hoy. Es un juicio glorioso que me libera del pecado. Ahora estoy en reverencia ante el día del Juicio.

Isa 1:18 Venid ahora, y razonemos juntos, dice Jehová: si vuestros pecados fueren como la grana, quedarán blancos como la nieve; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana.

El Juicio recibido de Dios establece la fe del Hijo. La fe del Hijo establece la justicia del Padre en mí.

Pablo dijo:

Fili 3:8-10  Y ciertamente,  aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús,  mi Señor,  por amor del cual lo he perdido todo,  y lo tengo por basura,  para ganar a Cristo, y ser hallado en él,  no teniendo mi propia justicia,  que es por la leysino la que es por la fe de Cristo,  la justicia que es de Dios por la fe; a fin de conocerle,  y el poder de su resurrección,  y la participación de sus padecimientos,  llegando a ser semejante a él en su muerte,

Aquí es donde muchos están confundidos: "mi propia justicia, que es por la ley".

¿De quién es la ley?

¡De Dios!

¿Cómo es entonces mi propia justicia?

Puede que sea la ley de Dios, pero ¿en el juicio de quién la vivo o intento vivirla? Es decir, la justicia es de quien esté manejando de la ley.

El Juicio difiere de la letra,

Tanto como el juez es diferente a la Ley,

Tanto como la persona es diferente del libro.

 

Podríamos sorprendernos al darnos cuenta de la cantidad de "abogados" (intérpretes de la ley) que hay, y que podríamos ser uno de ellos, de hecho, algunos han hecho a Cristo uno también. Cada persona que camina en la luz de su propio juicio es un abogado (intérprete de la ley), y todos los abogados (intérpretes de la ley) tendrán que enfrentarse al juez en el día del Juicio.

Isa 55: 8-9 Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová. Porque como los cielos son más altos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos.

Yo solía tener miedo del día del juicio, y por una muy buena razón. En ese día su juicio y el mío se encontrarán. En ese día su juicio y el tuyo se encontrarán. Ya sabes el juicio de quién contará en ese momento. En mi "creencia" Traté de ocultarme detrás de Cristo, pero eso no me trajo su justicia. ¿Cómo podría? Su justicia no podría entrar en mi vida mientras caminara y viviera en mi propio juicio.

Algunos dirán: ¡No tengo justicia; sólo Dios tiene justicia! Cierto, el hecho de que sea una creencia abstracta o la realidad de su fe se revelará en el juicio de quién se viva todos los días (la voluntad de quién, los planes de quién, los deseos de quién, el juicio de quién).

Isa 64:6  Si bien todos nosotros somos como suciedad,  y todas nuestras justicias como trapo de inmundicia;  y caímos todos nosotros como la hoja,  y nuestras maldades nos llevaron como viento.

El arrepentimiento (del que Dios habla) nunca ha sucedido mientras vivamos en nuestro juicio. Uno puede haber dejado algunas cosas malas o equivocadas (cosas en las que uno estuvo de acuerdo y ha juzgado como malas o incorrectas), pero en tal caso, aún seguimos estando en nuestra propia justicia (lo que uno cree que es correcto). Cuando nos alejamos de nuestro juicio y recibimos su juicio es cuando nos hemos arrepentido de nuestra propia justicia para vivir por su justicia.

Gal 2:20  Con Cristo estoy juntamente crucificado,  y ya no vivo yo,  mas vive Cristo en mí;  y lo que ahora vivo en la carne,  lo vivo en la fe del Hijo de Dios,  el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.

El estar crucificado con Cristo es abandonar mi propia justicia. El que haya cesado de su propia justicia ha cesado de su propio juicio, y por lo tanto de sus propias obras. El vivir en la fe del Hijo de Dios es recibir el juicio del Padre y por lo tanto su justicia. Tal ha entrado en el reposo de su Padre.

Juan 16: 8 Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio:

La justicia de Dios por la fe del Hijo.

El Señor les bendiga con su juicio.